A lo mejor nunca has escuchado el término obsolescencia programada, pero si que te habrás dado cuenta de que la ropa dura cada vez menos, de que la impresora en un momento dado dejó de funcionar sin causa aparente, o de que el móvil empieza a dar fallos con mayor frecuencia. Si te has preguntado porque antes duraban más las cosas, la respuesta es que se debe a la obsolescencia programada.

 


La obsolescencia programada o planificada se define en la Wikipedia como la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, por ejemplo por falta de repuestos, y haya que comprar otro nuevo que lo sustituya. En resumen, que desde la misma fase de diseño de producto se estipula que a partir de un momento este empieza a fallar. Estos productos están diseñados con una vida finita (que cada vez es más corta).

Si compras un producto, por ejemplo una Tablet o un smartphone y a los dos años empieza a fallar, lo más lógico es que te compres otro porque es más económico adquirir uno nuevo que repararlo (cuando se pueden reparar). Lo que es curioso es que muchas de estas marcas se abanderan como los baluartes de la sostenibilidad.

Aunque pensemos que es un proceso reciente la obsolescencia programada surge en el año 1932, Bernard London creó la obsolescencia buscando lucrarse a costa de la sociedad.

Una de las primeras referencias a este concepto la podemos encontrar en la fabricación de bombillas. Todo empieza con los prototipos diseñados por Thomas Alva Edison, los cuales estaban concebidos para resistir hasta las 2.500 horas. Pero a mayor duración de cada bombilla, menor rentabilidad (menos ventas). Es entonces cuando surge el Cártel Phoebus, tras el que estaban los principales fabricantes de la época y que, reducen la vida útil de sus bombillas para subir las ventas.

¿Cuál es principal problema de estas prácticas? pues la ingente cantidad de residuos que se generan, y aunque nos vendan que gran parte de los residuos se reciclan, muchos de ellos acaban vertidos de manera incontrolada.

Actualmente desde la Unión Europea se están implantando medidas para la reutilización y prolongación de la vida útil de los productos electrónicos.

¿Qué podemos hacer los consumidores?

  1. Comprar sólo lo que nos hace falta.
  2. Reparar los productos antes de comprar uno nuevo.
  3. Comprar productos con una larga vida útil.
  4. Comprar productos que presenten materiales de bajo impacto. ambiental (productos de cercanía, reciclados, etc.).

 


Autor: Jose Taboada socio de TYGAL Consultores