La existencia de diversos sellos verdes habilita el debate sobre cómo entender la construcción sustentable. Los expertos analizan las similitudes y diferencias entre las certificaciones LEED, Breeam y DGNB.

Días atrás, la presentación en sociedad del sello sustentable alemán DGNB en la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) dio lugar a que se abriera el debate necesario sobre la importancia de estas certificaciones internacionales y, en general, sobre su incidencia real en los desarrollos inmobiliarios. Por lo pronto, el arquitecto Martín Jasper, auditor e impulsor de la certificación alemana en Argentina, aseguró que las estrategias más rendidoras en materia de ahorro energético no tienen por qué tener un costo adicional de obra.

Jasper apuntó a diferenciarse de la idea habitual que tiene el público sobre las certificaciones verdes, a saber, que la reducción de consumos se debe lograr gracias al uso de determinados materiales por lo general caros y también certificados, sobre todo en carpinterías y dobles vidriados. Aseguró que el DGNB, en cambio, se caracteriza por su visión “holística” o totalizante de la construcción sustentable: “Esto incluye la calidad medioambiental, pero también la económica y la sociocultural, es decir, el impacto de una obra en el entorno”, explicó.

Por otra parte, contó que esta certificación posee la “flexibilidad de adaptarse a cada contexto regional”. Y que considera el “ciclo de vida” posterior del edificio, incluyendo tanto su performance de consumos como los costos económicos de su mantenimiento y limpieza. Lo cual, desde el punto de vista del mercado, redunda en una obvia ventaja comparativa ya que reduce costos a los usuarios de un inmueble.

En definitiva, quedó planteada la existencia de estrategias múltiples y variadas a la hora de abordar la temática de la construcción sustentable. El ingeniero Kenneth Simmons, socio de Bowers & Simmons, firma especializada en gestión de edificios, intentó sintetizar para ARQ dos formas posibles de concebir lo que es un edificio “verde”. Explicó que una manera es preocuparse sobre todo por el ahorro energético, calificando en general a proyectos arquitectónicos que aún no han sido construidos por el diseño de su “piel y núcleo” (core & shell).

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Fuente: http://arq.clarin.com