En el artículo de hoy  nos centraremos en la importancia del estudio del paisaje urbano en la planificación de las ciudades, especialmente en aquellas variables necesarias para crear un paisaje urbano de calidad. Es conveniente aclarar en este punto que muchos urbanistas, consciente o inconscientemente, ya tienen en cuenta el paisaje en su planificación.

Antes de profundizar en el tema vamos a definir qué se entiende por paisaje urbano.  El paisaje urbano es aquel espacio urbano tal y como lo percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos.  A continuación  analizaremos la enjundia de esta definición.

Cuando hablamos de paisaje urbano nos ceñimos al espacio urbano: un área muy antropizada caracterizada por su alta densidad, tanto demográfica como edificativa, y cuya economía se sustenta en el sector secundario y terciario.  Este uno de los principales retos a los que se enfrenta cualquier planificador, la delimitación de suelo urbano y rústico, ya que estos límites suelen ser difusos y complejos. El diseño de las ciudades debe tener claro cómo va ser  la interacción del espacio urbano con el espacio rústico circundante.  Este diseño históricamente se ha descuidado, enfocándose en el diseño de los distintos sectores urbanos.


La importancia de la percepción de la población  es uno de los pilares básicos en el enfoque paisajístico. Entendiendo la percepción de la población, no sólo como la visión de la ciudad, sino en un sentido más amplio, contemplando todos sus sentidos, su conocimiento objetivo y empatía (las inquietudes, sus necesidades, sus gustos, sus preferencias y valores). Esta información es muy valiosa para cualquier equipo que planifique una actuación urbanística. El conocimiento de la percepción del espacio urbano actual y de futuras actuaciones, permitirá un desarrollo urbano  más eficiente y eficaz.

Las ciudades y tramas urbanas son el mejor exponente de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos. Entender y comprender las principales relaciones entre las distintas variables naturales y/o antrópicas es una labor compleja, pero necesaria ya que este conocimiento nos permitirá diseñar una trama urbana más segura y sostenible.

El papel de los elementos naturales en la planificación de las ciudades, hasta hace pocas décadas,  era visto más como un condicionante que como un recurso.  Esta visión favoreció la homogenización de los factores naturales (relieve, hidrografía, vegetación, etc.) favoreciendo la banalización de nuestras ciudades.

En el próximo post  continuaremos hablando de las  distintas variables que componen el paisaje urbano, ya que en este artículo sólo hemos podido aproximarnos al concepto de paisaje urbano y su importancia en el diseño de la ciudad.

 

Autor: Jose M. Taboada