Tradicionalmente el concepto de paisaje ha tenido diversas acepciones, dependiendo de la disciplina (arte, arquitectura, biología, geografía, etc.), lo que dificultaba su gestión y protección. En el año 2000, el Convenio Europeo del Paisaje lo define, como cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos. En esta línea el Convenio de Europeo del Paisaje define la gestión de paisaje como “acciones encaminadas, desde una perspectiva de desarrollo sostenible, a garantizar el mantenimiento regular de un paisaje, con el fin de guiar y armonizar las transformaciones inducidas por los procesos sociales, económicos y medioambientales”. Este énfasis en la visión integral del paisaje por parte del Convenio y la aceptación por parte de los estados miembros ha facilitado un desarrollo más respetuoso con el medio natural, cultural y social.

La mayoría de proyectos, herramientas y procedimientos que favorecen la sostenibilidad de un territorio, saben que es fundamental tener en cuenta su paisaje, ya que esto permitirá una mayor integración de la actuación con el territorio y con su sociedad, debido al enfoque transversal del paisaje.

La importancia del paisaje como recurso para un desarrollo sostenible ha posibilitado su inclusión en la normativa urbanística y de ordenación territorial. En la actualidad Galicia o Cataluña, entre otras comunidades, incluyen los aspectos paisajísticos en sus Directrices de Ordenación del Territorio más allá de la normativa referida específicamente a zonas protegidas. Además se ha establecido una regulación específica del paisaje que está permitiendo crear instrumentos de protección, gestión y ordenación.

La incorporación del paisaje en la planificación territorial y urbanística, ha mejorado la sensibilidad de la sociedad a los cambios propuestos por el planeamiento, la protección de los valores identitarios del territorio y la conservación del ecosistema natural y/o social.

Existen varios instrumentos derivados de las distintas leyes de paisaje. Uno de los más destacados son los Catálogos de paisaje, documentos que sirven para ordenarlo y gestionarlo desde una perspectiva territorial. Actualmente se han desarrollado en varias Comunidades Autónomas como es el caso de Cataluña, Comunidad Valenciana o Galicia.

Otro instrumento de gran relevancia en la gestión y la protección del paisaje son los Estudios de Impacto e Integración paisajística (EIIP). EL EIIP es un documento en el cual se evaluarán los efectos e impactos que el proyecto pueda provocar en el paisaje y las medidas de integración propuestas para subsanarlos.

A lo largo de los siguientes artículos desgranaremos la funcionalidad y aplicación de las herramientas de gestión paisajística existentes en nuestro país, así como diferentes actuaciones destinadas a poner en valor el paisaje.

Autor: Jose M. Taboada

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