La sostenibilidad y la economía verde parece que saldrán reforzadas según la prensa después de esta crisis. En multitud de medios hablan en el caso de Estados Unidos del Green New Deal, y desde Europa de la recuperación verde o pacto verde para salir de esta crisis.

La crisis del Coronavirus ha puesto en evidencia las debilidades del sistema capitalista actual, especialmente la fragilidad del propio sistema. El desarrollo tecnológico de las últimas décadas nos ha dado una falsa sensación de seguridad frente la naturaleza. La degradación de ecosistemas nos ha sobreexpuesto a las enfermedades infecciosas. Por desgracia, no es la única que crisis que nos enfrentaremos a corto plazo, la comunidad científica nos está avisando reiteradamente de la fragilidad de nuestra sociedad frente la emergencia climática y que es urgente tomar medidas. A sí mismo el sistema capitalista actual, además de degradar de manera exponencial los ecosistemas está agravando las desigualdades sociales.

El 93% de los europeos consideran que el cambio climático es un problema serio y han realizado al menos una acción para frenarlo. Además, el 79% de los ciudadanos de la UE consideran que actuar contra el cambio climático será clave para mejorar en innovación.

Viendo este contexto parece que es el momento de comprometerse realmente con la sostenibilidad.

 


¿Realmente existe voluntad política?

Numerosos investigadores y políticos cada vez hablan más claramente de un cambio de las políticas para hacer más sostenible el sistema. El Green New Deal o también llamado “Nuevo acuerdo verde” es una política económica estadounidense propuesta del partido demócrata y encabezada por la congresista Alexandria Ocasio-Cortez en febrero del 2019.

El Green New Deal es un cambio radical en el sistema económico norteamericano para combatir de manera eficaz el cambio climático y reducir las desigualdades sociales de este país. El principal objetivo es descarbonizar la economía estadunidense y mejorar la cobertura social, protegiendo la población más vulnerable. Aunque con otro nombre en la Unión Europea se apuesta por la recuperación verde.

En relación a la Unión Europea, Úrsula von der Leyen, presidenta de la comisión ha presentado el Pacto Verde de la UE, un plan que incluye cincuenta acciones concretas para la lucha contra el cambio climático, que pretende convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en el año 2050. El Pacto Verde Europeo incluye una serie de acciones para impulsar el uso eficiente de los recursos que abarcan a todos los sectores de la economía y tiene especial hincapié en aquellos que producen más emisiones, como el transporte, la energía o las industrias.

En esta misma línea, la Ministra de Transición ecológica, Teresa Ribera, afirmaba que “el Green Deal va a jugar un papel fundamental en la reconstrucción de Europa”.

Parece que es esperanzador ver todas estas noticias de prensa, pero es una visión sesgada porque el presidente de Estados Unidos como otros gobernadores de estados americanos, se han mostrado muy contrarios a estas políticas verdes, y muchos de los partidos de Europa también son reacios a estas políticas. Por ejemplo, recientemente un dirigente de una comunidad autónoma española afirmó que la salida de la crisis pasa por la liberalización del suelo, o lo que es lo mismo a la depredación del territorio. Lo que me hace pensar que se seguirá apostando por salir de la crisis con los mismos modelos (turismo de masas y construcción). Abert Einsten decía “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. No sé si no aprendemos o no queremos aprender.

Las políticas ambientales y sociales deberían estar fuera del combate político, como la educación y sanidad ya que son pilares fundamentales para una sociedad fuerte. El efecto de ciertos problemas ambientales y sociales no se ven a corto plazo, por tanto es más fácil de ignorar o infravalorar. Un claro ejemplo es la contaminación atmosférica por el tráfico de vehículos, está acreditado los efectos nocivos en la salud humana, pero al no ser efectos evidentes a corto plazo se eternizan los debates y prolongan las estrategias de actuación.

Creo que ya no se puede seguir con las mismas estrategias de antes, porque nos van llevar a los mismos problemas, pero con una sociedad con mayores desigualdades y un entorno que está más degradado. La menor capacidad de reacción del sistema nos hace mucho más frágiles a cualquier crisis.

Las desigualdades sociales y los problemas ambientales pueden llevar al colapso del sistema. Sólo hay que mirar nuestra historia para ver como cayeron distintos sistemas políticos o civilizaciones.

Si realmente se hace una apuesta por el Green Deal tiene que ser transparente, estratégico y llegar a toda la población, especialmente a la población más vulnerable. Porque si no será un fracaso como como otros planes tanto nacionales como europeos. Está creciendo la desafección con las políticas porque ven que las desigualdades en vez de reducirse aumentan.

 


El Green New Deal puede acabar como Green washing

Tanto en las administraciones como en las grandes empresas se observa el empleo de Green washing o lavado verde, siendo muy denunciado por las ONGs. Esto que quiere decir que estas instituciones invierten más en publicidad que en las propias acciones sostenibles. A veces me resulta curioso lo que se gasta en promoción y marketing las administraciones en relación a otras actuaciones. Si quereis comprobarlo solo hay que ver en el perfil de contratación ver lo que gastan en promoción, divulgación, publicidad, etc.  

Estas conductas le dan mayor beneficio político o comercial por tanto son ampliamente empleadas. Los gastos dedicados a publicidad hacen que la mayor parte de la prensa tradicional no critique estas actuaciones y se alinee con ellas, ya que son claramente beneficiarias de estas conductas.

Otras veces ni se molestan, solo les adjuntan a los proyectos o productos el cuño sostenible, verde o ecológico, sin ninguna o muy baja influencia positiva en el entorno.

EL Green New Deal si no llega a toda la población, ni a sus territorios, sólo será otra enorme campaña publicitaria para tranquilizar a la sociedad. Para que esto no suceda, la sociedad debe estar formada y tener espíritu crítico, y obrar en consecuencia. No podemos comportarnos como forofos de clubes de fútbol apoyando incondicionalmente a nuestros dirigentes (partido afín), porque el bienestar nuestro y de nuestro entorno depende de ello. Además, debemos exigir una prensa imparcial o por lo menos que nos ofrezca información veraz. Con demasiada frecuencia los medios intentan influirnos más por las emociones que por los datos.

Si este acuerdo deja no favorece la justicia social y no presenta fondos para alcanzar los compromisos ambientales se convertirá en papel mojado, siendo la enésima oportunidad perdida