Unas 62.000 familias están atrapadas en un bucle infernal. En su momento, destinaron sus ahorros o pidieron un crédito para montar plantas fotovoltaicas y producir electricidad, convencidas de que la prometida rentabilidad estaría garantizada. La venta a la red de la electricidad verde permitió, así, dar el gran salto a la energía solar en España.

Las familias esperaban obtener ingresos interesantes del sistema eléctrico con la venta de la electricidad. Las ayudas prometidas (y publicitadas por el Ministerio de Industria) eran generosas. Sin embargo, los sucesivos gobiernos las han ido disminuyendo; el Ministerio de Industria ha introducido incluso recortes retroactivos, y ha puesto en marcha un nuevo sistema de remuneración que les impide devolver los créditos y que les sitúa al borde de la ruina, según denuncian.

Por eso, se sienten maltratadas y engañadas. Y han emprendido una oleada de denuncias ante las instituciones europeas. «Los recortes de primas alcanzan de media casi el 50% de lo prometido para la mayoría de los casos» (se quedan en 25 céntimos de euro el kwhora), «y nos pagan con retraso», dice Pere Guerra, representante de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier).

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Fuente: www.lavanguardia.com