El concepto SMART y la cartografía inteligente.

Cuando hablamos del Smart City todos pensamos es un espacio urbano con infraestructuras, redes y plataformas inteligentes, con millones de sensores y actuadores, dentro de los que hay que incluir también a las propias personas  y a sus teléfonos móviles. La interconexión entre todas estas variables permitirá avanzar hacia una ciudad comprometida con su entorno, tanto desde el punto de vista medioambiental como en lo relativo a los elementos culturales e históricos. Es evidente que toda esta filosofía es un paso hacia adelante pero ¿cómo encaja todo esto con un mapa, un plano o un callejero?

Nuestro concepto de mapa es la de un elemento bidimensional en el que, con mayor o menor exactitud, se representan gráficamente fenómenos de la realidad terrestre. Todos tuvimos en la mano alguna vez un plano o un callejero de alguna ciudad y lo utilizamos para localizar los elementos turísticos más singulares o simplemente para orientarnos a la hora de llegar al hotel. Se trata, sin duda, de un elemento útil que lleva cumpliendo su función cientos de años pero que, al igual que el concepto de ciudad, está evolucionando hacia otro nivel.

Gracias a las TIC y a la generalización en el uso de smartphones y tablets los mapas están dejando de ser un producto final para convertirse en plataformas de acceso a nueva información territorial. El usuario podrá, gracias a la interface que le proporciona su dispositivo móvil, interactuar con el soporte papel accediendo a contenidos complementarios más allá de los meramente visuales.

 Todos estos procesos son posibles mediante el empleo de tecnologías basadas en la realidad aumentada.

Esta idea comenzó a desarrollarse en los años 90 del siglo pasado pero que, gracias a los avances en la capacidad de procesamiento de los dispositivos móviles actuales, está cobrando gran importancia en los últimos años. La tecnología de Realidad Aumentada (AR – Augmented Reality) está siendo desarrollada por diversos grupos de investigación de todo el mundo especializados en las diferentes tecnologías involucradas en el proceso. Todo ello da como resultado la posibilidad de combinar, simultáneamente, la información que percibimos del mundo real con información y contenidos digitales.

A lo largo de las próximas semanas iremos profundizando poco a poco en el mundo de la realidad aumentada aplicada a la cartografía. Analizaremos sus pros y sus contras así como su aplicabilidad en el mundo que nos rodea siempre desde la óptica smart.

Autor: Víctor Bouzas