El medio ambiente es uno de los asuntos más comentados de hoy en día, en donde la mayor parte estamos a favor de su protección, teóricamente. El problema surge en la toma de decisiones a favor de su protección. En ese momento surgen voces para tranquilizarnos y que no nos preocupemos por el medio.

 


Muchos autores y periodistas desprecian las iniciativas que mejoran la protección del medio ambiente y a favor de la sostenibilidad o sustentabilidad, tachando a los promotores de estas iniciativas de alarmistas y sectarios.  Algunos de estos autores basan sus argumentos en el libro el “ecologista escéptico” de Bjørn Lomborg,  que llega a una conclusión clara que el estado del planeta y la humanidad no es tan catastrófico como solemos creer, en los que muchos problemas se han ido solucionando.

Sin embargo según el mismo autor que las cosas mejoren no significa que estén lo suficientemente bien. Un ejemplo claro es del hambre en el mundo. Desde 1970, la tasa de población afectada ha descendido a la mitad (del 35 al 18 %), y en términos absolutos el número de hambrientos ha descendido desde 920 a 792 millones de personas. Por tanto, aunque las cosas vayan mejorando que en la actualidad existan más de 700 millones es vergonzoso, lo mismo sucede con ciertos problemas ambientales. Se puede discrepar que desaparezcan 600 o 60 especies al año por nuestra actividad, pero su desaparición en sí mismo es un drama.

Aquí van los supuestos mantras o razones para que “te despreocupes” del medio ambiente:

  1. Es bien sabido que la naturaleza tiene capacidad de regeneración. El medio se tiende a recuperar las especies presentes en ese hábitat a lo largo del tiempo sin injerencia antrópica.   Así que si dejamos la naturaleza sin intervenir se recuperará por si misma.  Pero seguimos alterando el medio natural, mediante la agricultura, la industria y la expansión urbana, y esta intervención ha fomentado la extinción de multitud de especies y modificado multitud de hábitats. Los cálculos más conservadores afirman que 200 especies han desaparecido en los últimos 100 años. Difícilmente se puede regenerar lo que se erradica.  
  2. El entorno no nos afecta tanto en nuestra salud. Los desarrollos médicos en los últimos años han incrementado la esperanza de vida en un entorno supuestamente mucho más contaminado y por tanto menos natural. Pero según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sólo la contaminación del aire causa alrededor de 6,5 millones de muertes al año, una cifra que contribuye al 11,6 % de las muertes en el mundo. A lo mejor, si redujéramos nuestra contaminación la esperanza y calidad de vida aumentaría.
  3.  El clima por definición es una sucesión de tiempos, por tanto, siempre ha cambiado. Es cierto que a lo largo de vida en  la tierra ha habido grandes variaciones climáticas, unas cuantas las hemos sufrido como especie. Solo hay que ver los registros históricos donde hubo periodos más fríos y cálidos, nadie niega que el clima varía y que no sucedieran  cambios drásticos en clima anteriormente. Sin embargo, la diferencia es que estos cambios fueron por causas naturales y no por intervención humana, y además está en nuestra mano evitarlo. Los grandes cambios en el clima que han sucedido a lo largo de la historia tuvieron repercusiones negativas en las civilizaciones y algunos casos el  declive de dichas civilizaciones (por ejemplo el imperio romano). Pues ahora situémonos en el contexto actual, donde se ha incrementado la población exponencialmente y se ha expandido por todo el globo. Un cambio brusco del clima conllevara efectos negativos en nuestra sociedad, tanto directos (Por ejemplo: daños en bienes y personas por inundaciones) como indirectos (Por ejemplo: desplazamientos de la población por sequías). La crisis climática afectará a toda la sociedad pero los más perjudicados será la población vulnerable.
  4. No hace falta ahorrar agua ya que el 70 % de la superficie del planeta es agua. Pero menos del 5 % es agua dulce y la mayoría de estos recursos hídricos están en la Antártida y según la ONU solo el 0,007 % del agua total es potable. Y si a esto le añadimos el aumento de agua potable (se ha duplicado a nivel mundial en los últimos 50 años), a lo mejor sí que tenemos que ahorrar agua… Podemos vivir sin muchas cosas pero el agua no es una de ellas.
  5. La protección del medio ambiente es un negocio de unos pocos. La verdad es que muchas empresas viven de productos y servicios vinculados al medio ambiente, pero por regla general la protección ambiental supone un  sobrecoste a nivel empresarial, fundamentalmente a corto plazo.  Por eso muchas empresas sólo hacen blancamiento verde, en vez de llevar a cabo políticas ambientales serias. Muestra de ello es que muchas empresas extractivas (madera, minerales, etc.) se vayan a países con normativas ambientales laxas o inexistentes, ya que sus costes económicos son inferiores y por tanto sus beneficios más altos. Los que critican más las medidas ambientales suelen ser los más beneficiados económicamente por la ausencia de las mismas.

Insistir que existe un problema real,  a pesar de que veamos artículos criticar y menospreciar nuestro impacto en el medio, intentando pillar algún dato erróneo o falso (porque también existen) sobre la vulnerabilidad de nuestro planeta. Por tanto preocupémonos y actuemos en consecuencia.

Autor: Jose Taboada socio de TYSGAL Consultores