Esta maravillosa aldea abandonada en los años 1950 – 1960 se ha convertido en una ecoaldea casi utópica. Todas las casas estaban en ruinas y poco a poco gracias al esfuerzo de 20 valientes han reconstruido el pueblo. La ecología es uno de sus principales valores, en esta ecoaldea se cultivan sus frutas y verduras, crían sus pollos y cerdos de forma orgánica, sus casas están diseñadas de forma bioclimática.

En general buscan vivir en armonía con la naturaleza pero sin dejar de lado la tecnología, ya que la aldea es 100% energéticamente autosuficiente, tienen placas solares, molinos de viento y una turbina.

 

 

Fuente: http://www.ecoportal.net

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