Aquí algunos retos arquitectonicos y urbanisticos de las megalópolis del mañana.

Del difícil desafío de humanizar y actualizar las ciudades en el mundo entero. De eso hablan arquitectos y urbanistas. Los expertos coinciden en que el hombre del siglo XXI ha adoptado a la ciudad como definitivo hábitat natural. Pero, ¿cómo haremos para convivir todos los habitantes del planeta en estos sitios que hoy vemos tan limitados?

Las oscuras perspectivas que nos brindó la ciencia ficción en películas como ‘Matrix’ o novelas como ‘Blade Runner’, o la perspectiva apocalíptica de que algún día los límites de Buenos Aires se unirán con los de Sao Paulo formando una enorme megalópolis, no parecen muy alentadoras. Y aunque las opiniones y experiencias pueden ser críticas, también las hay entusiastas.

Los rascacielos

“El contexto en el que estamos inmersos los arquitectos es que vamos hacia grandes ciudades –explica el arquitecto español Iñaki Ábalos, director del Departamento de Arquitectura de la Universidad de Harvard–. El inmenso programa que tiene que llevar adelante China en los próximos doce años, por ejemplo, es el traslado de 250 millones de habitantes del campo a la ciudad. Más allá de cualquier valoración política y económica que podamos hacer, esto significa que habrá que construir algo así como Europa en doce años. Estamos ante un reto profesional enorme y nunca visto”.

Y continúa: “Esto nos sitúa en un escenario muy especial, donde no solo va a ser necesaria mucha más arquitectura, sino que esta deberá ser mejor que nunca. La idea de calidad arquitectónica debe evolucionar; no podemos aspirar a diseñar ciudades de calidad con la complejidad estilística que tienen las calles de Madrid, París o Buenos Aires”.

La monotonía del paisaje será mayor, aunque hoy tenemos medios para modificar esa hegemonía. Métodos y tecnologías constructivas que permiten escapar de los prismas rectangulares, redefinir las tipologías y parametrizar y definir los niveles de confort mucho más acertadamente en el espacio público. La solución para humanizar estos megaedificios inteligentes no pasa por usar menos tecnología, sino por un uso más sabio de los instrumentos tecnológicos que en estos momentos tenemos”.

Sobre los rascacielos, Ábalos afirma que son inevitables: “La construcción en altura, dado el costo del suelo –hablamos de rascacielos que hoy pueden llegar a los 800 metros–, es muy difícil de ignorar para resolver la problemática de ciudades de altísima densidad poblacional. Aunque nadie tiene la bola de cristal, creo que ya no se trata de poner en crisis los modelos tecnológicos que son irreversibles, sino de optimizar los conocimientos de estos arquitectos para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Ya hay muchas administraciones en el mundo que creen que esta dirección es razonable”.

La ciudad jardín

“No hay vivienda sin ciudad”, reflexiona la arquitecta argentina Zaida Muxí, autora de ‘La arquitectura de la ciudad global’. “Las nuevas ciudades de este siglo no deben pensarse o armarse por la suma de edificios, sino por cómo se diseña y construye el entramado urbano y social. Acá es donde el espacio público pasa a ser la clave para hacer vivibles las ciudades y adaptarlas a las formas de vida actuales. Que el espacio público no sea un mero corredor entre edificios privados, sino un lugar que conecta social y culturalmente a los habitantes”.

En este sentido, Muxí cree que la naturaleza va a tener que entrar nuevamente a la ciudad. “Hoy es impensable la idea de entubar un arroyo. Pero la naturaleza deberá unirse a la piel de la ciudad; no solo en forma de parques, sino acompañando la arquitectura en altura. Tanto las fachadas como las terrazas verdes cambian la fisonomía artificial de los materiales constructivos y brindan calidad ambiental, sonora y visual. A esta tendencia se le llama ‘ciudad jardín’”, expresa.

Muxí dice que es muy importante plantear en cada caso el modelo de sociedad que va a habitar esas ciudades: “En Europa, por ejemplo, el estado de bienestar latino, que es el existente, debe privilegiar las necesidades de las mujeres, ya que son ellas las que se encargan de llevar adelante la vida de dos sectores muy importantes de la población: los niños y los ancianos. No se puede pensar que las ciudades serán solo para los jóvenes profesionales y la actividad productiva y comercial”.

El agua, fundamental

Para el italiano Rinio Bruttomesso, especialista en puertos y ciudades y curador de la Bienal de Arquitectura de Venecia, “el agua desde siempre determinó el enclave de las ciudades, y esto se ha convertido en un tema urgente por la cantidad de aguas contaminadas del planeta y las modificaciones que se producen en las costas por el cambio climático. Las grandes ciudades, que reúnen a más de 20 millones de personas, no pueden continuar creciendo a la vera de aguas contaminadas. El saneamiento de sus ríos, lagos y arroyos es indispensable. Santiago de Chile, Caracas y algunas ciudades de Europa ya han logrado sanear las aguas y emprender un programa serio de utilización de la zona ribereña según la condición de cada costa. No puede seguir construyéndose en altura, ganando terreno hacia el mar o los ríos, sin abordar prospectivas realistas y adaptar el diseño y las actividades a lo que ese suelo resiste”.

Bruttomesso considera que los water fronts (riberas urbanas) de las ciudades son un espacio simbólico importantísimo a nivel cultural. “Sin embargo –agrega–, existe un retraso a nivel global. Creo que la relación entre la urgente necesidad de crecimiento de las ciudades y la escasez y limitación del recurso del agua debería ser un tema de agenda para organismos internacionales como la ONU o la Unesco, y esto no está ocurriendo”.

Ciudades intermedias

Los tres arquitectos coinciden en que las ciudades intermedias serán las grandes moderadoras de las metrópolis del siglo XXI. Ya no se trata de ciudades anexas o satelitales, sino de urbanizaciones nuevas absolutamente autónomas que podrán albergar la vida de aquellos que no necesiten vivir y trabajar en los centros neurálgicos. Porque aun participando de la actividad productiva de esos megacentros, pueden hacerlo a distancia gracias a la era digital, que acompañará estos procesos de cambio.

Cinco desafíos a la arquitectura

– Las ciudades más importantes del mundo albergarán a 500 millones de personas.

– El nuevo paisaje se elevará más allá de un kilómetro en altura.

– La ‘ciudad jardín’ es una de las respuestas que ya se experimentan en el mundo.

– El diseño del espacio público hará habitables las ciudades y no sus edificios inteligentes.

– El saneamiento de los cursos de agua y el uso de las costas es un tema pendiente.

VALERIA MELÓN
LA NACIÓN, ARGENTINA

Fuente: http://www.eltiempo.com