Otra forma de hacer turismo: el Turismo Necrológico en Galicia

Puede que no nos vayamos de viaje tan sólo para ver un cementerio pero, si vas a París, ¿cómo perderte una visita a la tumba de Jim Morrison en Pere-Lachaise? Y si prefieres la música clásica, muy cerca descansa Chopín. El turismo necrológico o “necroturismo” es una modalidad en auge y es que, aunque parezca un poco tétrico, hay cementerios que son verdaderas obras de arte.

Unas veces por albergar las tumbas de personajes célebres o históricos, otras por su valor escultórico o arquitectónico, o simplemente por su belleza o singularidad paisajística, los camposantos han pasado a ser un elemento más del patrimonio histórico-artístico de un destino.

El turismo necrológico, también llamado “necroturismo”, que cuenta con larga tradición en Europa, ha convertido a determinados cementerios en importantes centros de atracción turística. Como tales, proveen a sus visitantes de guías turísticas, folletos informativos o planos y organizan visitas guiadas por expertos. Y a diferencia de otras modalidades, esta no se considera un turismo morboso sino cultural, donde historia y arte se mezclan a lo largo de un paseo pintoresco.

En España existe una ruta de cementerios singulares, integrada por 14 camposantos distribuidos de norte a sur peninsular. Especialmente singulares son tres, ubicados en Andalucía: Villaluenga del Rosario (Cádiz), Casabermeja y Álora (Málaga). Más famosa fuera de nuestras fronteras es la Ruta Europea de Cementerios Singulares, que acoge a 25 capitales europeas variopintas pero unidas por su arte funerario.

Cuatro camposantos gallegos están incluidos en la lista que elabora la Association of Significant Cemeteries of Europe (ASCE), red europea de organizaciones que se dedican a la preservación y presentación de los cementerios como parte importante del patrimonio cultural.

Con vistas al mar: el Cementerio de San Amaro de A Coruña.

Este camposanto histórico, emplazado frente al Atlántico, está considerado uno de los más importantes de Galicia, tanto por su valor histórico, superior a cualquier museo, como por el número y notoriedad de los más de 200 personajes célebres que cobija. Alcaldes como Alfonso Molina y Linares Rivas, a personalidades como Alfredo Suárez Ferrín o literatos como Manuel Curros Enríquez encontraron aquí su última morada.

Inaugurado en el año 1813, tras la prohibición por ley de los entierros en las iglesias y su entorno, el cementerio de San Amaro está dividido en tres zonas bien diferenciadas que corresponden a la religiosa, la civil y la británica. Esta última es una curiosa área cerrada al público, última morada de un célebre batallón británico diezmado en la Batalla de Elviña. Conocido como el “pequeño Gibraltar”, la llave al recinto la custodia el cónsul británico en la ciudad.

En el año 2012, con motivo de su bicentenario, San Amaro ingresó en la ASCE. Desde entonces se han realizado un total de 30 visitas. La actividad es gratuita y se organiza todos los sábados a las 20.30 horas. Consiste en una visita teatralizada por el camposanto durante la que “alma en pena” de Fiz de Cotovelo, figura extraída del libro «El bosque Animado» de Wenceslao Fernández Flórez, ejerce de guía de quienes deciden realizar este recorrido.

Un cementerio dentro de las ruinas de un templo: Santa Mariña de Cambados

Situado en la parte alta de la histórica villa de Cambados, en el Monte de la Pastora, la más reciente incorporación a la ASCE era ya Monumento Nacional desde el año 1943. ¿Su singularidad? Una parte del cementerio se encuentra en el interior de las ruinas de un antiguo templo de estilo gótico marinero que fue construido en el siglo XVI por orden de Juana de Hungría y María de Ulloa, durante el mandato de Lope Sánchez de Ulloa.

A mediados del siglo XIX esta iglesia, que había sido levantada sobre las ruinas de una anterior ermita románica del siglo XII, cayó en desuso y en unas pocas décadas se vino abajo la techumbre y algunos muros. Fue tras su ruina cuando el cementerio exterior se fue introduciendo dentro del templo. Sin orden ni concierto, las tumbas se hayan dispersadas en sus rincones.

El fruto de un naufragio: el Cementerio de los Ingleses de Camariñas

En esta crónica negra destaca el naufragio el 10 de noviembre de 1890 del buque escuela británico “The Serpent”. En la mayor catástrofe marina ocurrida en la Costa da Morte, tan sólo sobrevivieron 3 de sus 175 pasajeros, en su mayoría jóvenes alumnos de la armada británica. Los vecinos de una aldea próxima acudieron al lugar del naufragio y rescataron y enterraron a los cadáveres recuperados allí mismo. Dos barcos de guerra ingleses fueron enviados a la zona y cerraron el recinto con un sencillo muro de piedra.

Así nació el Cementerio de los Ingleses, al que durante años los familiares acudieron a visitar a sus muertos, y los barcos de guerra británicos lanzaban una salva cuando navegaban frente a él. Allí están también enterrados 28 tripulantes del “Iris”, otro buque británico naufragado el 3 de noviembre de 1883, siete años y siete días antes del naufragio del Serpent. En 1990, con motivo de la celebración del centenario de este triste suceso, se reconstruyó el cementerio, en el que anualmente se celebra un acto de homenaje a los fallecidos en las aguas de la Costa da Morte.

Un cementerio trasladado: San Froilán de Lugo.

El crecimiento de la ciudad llevó al traslado del cementerio hasta las afueras de Lugo, a la zona de As Areiras. Hasta allí fueron llevadas las primeras tumbas desde el viejo camposanto, cuyo lugar fue ocupado por el Gran Hotel.

El cementerio de San Froilán, bautizado como el patrón de la ciudad, posee una auténtica colección de arte religioso en sus innumerables tumbas y panteones, los cuales destacan por sus bonitas formas y adornos. Su disposición ordenada y amplios pasillos lo convierten en un lugar agradable para disfrutar de un paseo mientras se admiran sus esculturas y sus espectaculares mausoleos, a pesar de que algunos de ellos se encuentran actualmente muy descuidados. Conscientes de su importancia, el concello lucense organiza visitas guiadas para los visitantes que quieren conocer mejor su historia.

Desde Tysmagazine os animamos a visitar y a participar de las actividades que se organizan alrededor de esta modalidad turística en la que se mezclan lo cultural, lo espiritual y lo arquitectónico. Un cementerio, siempre que se haga desde el respeto, constituye un espacio con personalidad que puede ser el complemento perfecto de una visita a la ciudad.

Autor: Leonor Lorenzo