Actualmente el Smart city emerge como la mejor solución para los principales retos de las ciudades. Antes de abordar los futuros retos que presenta una ciudad, vamos acercarnos a la definición de smartcity o ciudad inteligente, que se muestra un poco confusa.

La mayoría de los autores están de acuerdo que es la aplicación de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) para mejorar los servicios y la calidad de vida de la ciudadanía. Por lo general la aplicación de estas tecnologías de información supone un aumento de la competitividad económica, mejora la cohesión e integración social y un mayor respeto al medio ambiente.

Las Ciudades Inteligentes han evolucionado del concepto de ciudad sostenible desarrollado por las Agendas 21 locales con un carga mucho más tecnológica, especialmente de las TIC.

  • AGENDA 21 LOCAL

La Agenda 21 es el plan de acción propuesto por la ONU para conseguir entre todos un desarrollo más sostenible en el siglo XXI. La Agenda 21 es un plan estratégico para este nuevo siglo, en donde se establecen las pautas para aproximarnos hacia un mundo más respetuoso con el medio ambiente de modo consensuado con la ciudadanía.Las Agendas 21 locales en España son y fueron proyectos con un enorme potencial para lograr la sostenibilidad de un territorio que tuvieron resultados poco satisfactorios o de carácter puntual. Es cierto que existe municipios o comarcas que le han sacado un gran beneficio a la puesta en marcha de la Agenda 21 local, pero en la mayoría de los casos no ha pasado de ser un extenso informe de la situación de dichos territorios.

  • TIC

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación son el conjunto de tecnologías desarrolladas para gestionar información y enviarla de un lugar a otro. Abarcan un abanico de soluciones muy amplio, agrupando elementos y técnicas usadas en el tratamiento y la transmisión de las informaciones, principalmente en los campos de la informática, de internet y de las telecomunicaciones.En los últimos años se ha producido un avance exponencial de la tecnología de la información y comunicación, denominándola como la tercera revolución industrial. El uso de las TICs se ha expandido a multitud de campos tan diversos como la biología, medicina, economía o el uso militar. Actualmente son vitales en los modos de vida de la sociedad moderna.El desarrollo de estas tecnologías ha facilitado el análisis de multitud de variables en tiempo real y de manera viable. Lo que permite tomar decisiones en un reducido periodo de tiempo. Además ha desarrollado herramientas ágiles para la participación e interacción de la sociedad. Es indudable que estas tecnologías tienen un enorme potencial y poco a poco la estamos aprovechando para la gestión del territorio.

Las ciudades inteligentes afrontan una tarea muy complicada como es gestionar de manera eficiente y sostenible un territorio, normalmente urbes, y con la aceptación e implicación de la población.

Las ciudades por su génesis son ámbitos extremadamente complejos, tanto desde el punto vista sociocultural como natural. En las áreas urbanas interactúan multitud de variables, tanto antrópicas (personas, vehículos, fuentes de energía, recursos o residuos) como naturales (agentes climáticos, la dinámica litoral o fluvial, la fauna y la flora). La diversidad de variables y su continua interacción crean un sistema muy complicado. Si a esto le añadimos que ciertas variables y condicionantes presentan una difícil detección, como son los valores, gustos o hábitos de la población. Y además cada ciudad se asienta sobre una estructura con una serie condicionantes que singularizan más su evolución como puede ser su localización, su topografía, el substrato geológico, etc.

Retos de las ciudades

A pesar de la complejidad de las urbes y las peculiaridades de las mismas, la mayor parte de las ciudades presentan una serie de retos comunes como son la gestión de residuos o de recursos hídricos, el consumo energético o la movilidad. Después cada ciudad tiene sus propias metas y desafíos, difícilmente extrapolables a otras urbes, como puede ser la integración de espacios naturales o de espacios degradados, o la prevención de riesgos de inundación, etc. Estos son problemáticas muy locales, pero existen otras a una escala más generalizada, como pueden ser las ciudades costeras.

La percepción social de estos desafíos y problemáticas también varía, por ejemplo una urbe tradicionalmente turística será más sensible a los ruidos y olores de una gran industria que una ciudad tradicionalmente industrial.

¿Las ciudades inteligentes son una solución integral a los futuros retos de las ciudades?

Actualmente vemos como las Smart cities o ciudades inteligentes como la solución a todos los males de las ciudades. En los proyectos más difundidos se destaca la gran apuesta tecnológica que hacen determinadas ciudades para mejorar sus problemáticas, a veces poniendo el énfasis en la base tecnológica y no en las necesidades.

Es cierto que las Smart cities pueden ser una excelente oportunidad para afrontar los futuros retos de las ciudades, siempre y cuando se realice un análisis previo por un equipo interdiciplinar y con una amplia participación ciudadana que permita comprender la gran complejidad del territorio. Este enfoque es fundamental para que las ciudades inteligentes se conviertan en proyectos holísticos claramente resolutivos.
Habitualmente los proyectos integrales como las Smart cities presentan fuertes sesgos dependiendo de los promotores o de los equipos redactores. Si queremos que sean una solución global necesitamos un equipo que sea sensible a todos los componentes y flujos que interactúan en el territorio.

Antes de plantear o diseñar actuaciones se tiene que realizar un análisis y una diagnosis de la situación actual, desde el punto de vista ambiental, sociocultural y económico, y preguntar a la población sobre sus necesidades, intereses y valores.

Normalmente estos proyectos se enfocan en la gestión eficiente de sus recursos y de sus residuos, sin integrarse dentro de una visión global de la ciudad. Si continúa esta tendencia las Smart cities quedarán como excelentes proyectos sectoriales de eficiencia energética, de gestión de residuos o de movilidad, pero no como un plan integral y muy alejado del concepto de Smart city. Además si no se realiza un análisis previo, podremos llegar a auténticos despropósitos y despilfarros como se ha visto en otros proyectos (construcción desmesurada de aeropuertos o de hitos arquitectónicos). Del mismo modo, la administración tiene que tener en cuenta la percepción social para lograr el éxito de sus propuestas, especialmente en proyectos de gran impacto social. Históricamente la administración apoyado por los técnicos ha invertido cantidades ingentes de dinero en soluciones que no consensúa con la ciudadanía, con un enfoque muy próximo al despotismo ilustrado “todo para el pueblo pero sin el pueblo” con resultados muy diversos.

Las Smart cities serán una solución integral con el conocimiento y compromiso de todos los agentes implicados (administración, técnicos, empresas y sociedad).

Autor: Jose M. Taboada