Internet ha hecho posible que vivir a decenas de kilómetros de un núcleo de población haya dejado de ser sinónimo de aislamiento. Hoy, cualquiera puede residir en un lugar solitario, estar al tanto de todo y hasta dirigir su propia empresa. Sin duda esta posibilidad tiene mucho que ver con la decisión de muchas personas de cambiar el ruido de la ciudad por la tranquilidad de las aldeas. En esta tendencia en crecimiento Galicia tiene mucho que ofrecer, y lo hace. Una treintena de aldeas se ofertan a través de la Red para cubrir las expectativas de esta demanda. Algunas otras tienen ya dueño y han vuelto a recuperar los ecos de la voz humana tras décadas de abandono.

La vía de negocio se abrió hace algunos años. En aquellos primeros momentos los compradores eran mayoritariamente personas interesadas en montar negocios de turismo rural. Hoy ya no es así. «El perfil del turismo rural ha cambiado mucho, y el que tiene una casa de turismo rural la está vendiendo», apunta Elvira Fafián desde la web www.aldeasabandonadas.es, especializada en este tipo de ventas.

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Fuente: La Voz de Galicia