Tradicionalmente, el patio en los colegios ha permanecido como una zona ajena al ámbito educativo. Un espacio “vacío” donde los niños y niñas pasen su tiempo de recreo con lo que tienen o inventen.

Los patios de las escuelas (ellas sí han tenido innovaciones) no han cambiado en los últimos cien años. Si acaso, ahora son más pequeños y con más cemento. Hubo un tiempo en el que había árboles y vegetación, pero en un determinado momento cambió la normativa, y probablemente los gustos (como en la propia ciudad) y lo que pasó a predominar fue el hormigón.

 


Parémonos un momento a pensar en un patio de colegio. Sin ir más lejos, el de vuestra infancia o al que vais ahora como padres a ver a vuestros hijos e hijas en sus festivales y/o actividades extraescolares. Estoy segura de acertar cuál es el elemento principal que ocupa casi la totalidad del espacio: la pista de fútbol, situada en el centro del patio. Ahora, si continuáis pensando, seguro que visualizaréis a los niños en la pista y a las niñas alrededor del perímetro, sin ser partícipes en el uso del espacio central y realizando otras actividades recreativas.

Así, coinciden los expertos, que se ha ido cayendo en un uso exclusivo del espacio de juego, y con él la discriminación hacia las niñas y niños a los que no le gusta el fútbol, lo que puede parecer inofensivo, pero no lo es, ya que genera conflictos y problemas de convivencia. Las niñas han ido interiorizando que el espacio principal no les pertenece, que no son protagonistas y deben hacerse a un lado para que los niños sí lo sean.

¿Verdad que ahora, casi inconscientemente habéis pensado que, este patio del colegio del que estamos hablando, es un reflejo de la sociedad extra-muros de él? ¿Verdad que creéis que se interiorizan y reproducen los roles y papeles esperados para niñas y niños, aunque no sea de forma buscada?

Entonces, si el patio es el espacio donde niños y niñas deberían actuar de manera más libre y entre iguales, jugando un papel fundamental en la socialización, y sirviendo directamente para desarrollar su personalidad… ¿no pensáis que de esta forma se están perpetuando los estereotipos que nos rodean “fuera”?

Por suerte, en la actualidad, muchos colegios están apostando por el desarrollo de patios inclusivos, que permiten romper con los roles esperados para cada género, y ofrecen posibilidades y alternativas a niños y niñas, buscando compartir los espacios disponibles y siendo propositivos y variados en la oferta de actividades diversas. De este modo, se desvanece la segregación espacial con los niños en el centro y a las niñas en espacios marginales, y ellos y ellas interiorizan que el espacio principal les pertenece a todos y todas.

Lo bonito y especial de este tipo de iniciativas, es que normalmente son proyectos elaborados de forma democrática, es decir, se consulta a alumnado y familias cómo les gustaría que fuese su patio y qué tipo de actividades les gustaría realizar durante el recreo. Además de espacios libres de roles de género, se proponen espacios accesibles y que puedan ser usados por niños y niñas con movilidad reducida, además de volver a los inicios de los que hablaba en los que se creaban espacios más verdes, y se interactúa con la naturaleza.

¡No penséis que lo que se busca es que se deje de jugar al fútbol!! Se busca que todo se reequilibre…

Por ejemplo, ‘Patis vius, patis coeducatius’ es un documental basado en la tesis doctoral de Sandra Molines: ‘La coeducación en un centro educativo: análisis del patio escolar’ que pretende ser una invitación a reflexionar sobre lo que ocurre en los espacios de recreo de los colegios desde una perspectiva feminista, así como ser una ventana abierta a nuevas maneras de jugar y educar más igualitarias. Es una iniciativa de la Associació per la Coeducació en colaboración con el centro de innovación Las Naves, de Valencia, Florida Universitaria y Caixa Popular, y narra la experiencia de diferentes centros valencianos en su camino hacia una comunidad de alumnos más igualitaria.

El objetivo, ofrecer alternativas a todo el alumnado para atender a diferentes necesidades e inquietudes, y para ello se proponen ejemplos como la creación de un patio dividido en varias zonas: un espacio verde, otro para juego tranquilo y otro para deporte.

Conocedoras también de esta situación, y con muchas ganas de revertirla, la cooperativa madrileña de comunicación y género Pandora Mirabilia, el estudio de arquitectura PEZ arquitectos, y las urbanistas feministas Col·lectiu Punt Sis de Barcelona, iniciaron un proyecto para la creación de una Red de patios inclusivos y sostenibles en 2016, que crece cada año.

El proyecto busca potenciar la accesibilidad, la sostenibilidad ambiental y la participación de toda la comunidad educativa en la configuración de los patios de recreo: creando primeramente un grupo motor, elaborando a continuación un diagnóstico participado sobre los usos del patio y al que le siguen una serie de talleres para elaborar las propuestas de mejora. Finalmente, se transforma el patio con la comunidad educativa, priorizando el uso de materiales reciclados y la auto-construcción.

Además, documentaron los procesos para que pudiesen ser replicados en otros centros, realizando crónicas de las diferentes fases, y elaborando vídeos como este, en el que las y los propios protagonistas son quienes relatan el proceso y explican las claves prácticas necesarias para ponerlo en práctica. Marabilloso!!

Otra iniciativa fantástica es la elaboración de la guía LADA sobre ‘Cómo intervenir un patio escolar’ en la que se explica cómo realizar algunas intervenciones en los patios de los colegios a partir de materiales sobrantes del propio centro o de empresas implicadas que quieran colaborar con sus excedentes. Descarga en PDF

En este caso, se trata de Basurama (@basurama), un colectivo dedicado a la investigación, creación y producción cultural-medioambiental, fundado ya en 2001, que ha centrado su área de estudio y actuación en los procesos productivos, la generación de desechos que estos implican y las posibilidades creativas que suscitan estas coyunturas contemporáneas.

En la mayoría de los casos (¡hemos seleccionado estos ejemplos, pero ya existen un montón de ellos, por suerte!!) no es necesario un presupuesto elevado para activar y/o repensar un espacio, es solo cuestión de actitud muy creativa, verdadera implicación y gran interés en mejorar las condiciones preestablecidas, saliendo así de ese gris (y hormigonado) statu quo en el que nos hemos metido, y asea en patios de colegio, como plazas de nuestras ciudades, y nuestra vida en sí misma. Es cuestión de adentrarnos en las realidades contextuales y sociales y regresar a la sabiduría más práctica y natural en el diseño de estos espacios de juego permitiendo que explote la sensibilidad y creatividad espacial de los niños y niñas sin limitaciones ni roles de género.

Y ahora, con todas estas cosas que te hemos contado… Cierra los ojos un momento… ¿Sigues pensando en el mismo patio de colegio?