Los baños de bosque tienen su origen en Japón (Shinrin –yoku) en la década de 1980, donde continúan siendo muy populares. En el país nipón sigue fomentando a la ciudadanía que visiten los bosques para aliviar el estrés y mejorar la salud.

Los baños del bosque podemos definirlos como una práctica que consiste pasar un tiempo en el bosque.

Si bien a Japón se le atribuye el concepto, en muchas culturas y tradiciones han reconocido la importancia del mundo natural para la salud humana.

Los seres humanos hemos vivido el 99,99% de la historia de nuestra evolución como especie en entornos naturales. Sólo en los últimos milenios hemos vivido en ciudades. Por tanto,muchos autores afirman que los humanos presentan una tendencia innata a buscar conexiones con la naturaleza. Esta idea está muy enraizada con la biofilia.

 


¿Cómo practicar los baños de bosque?

Es muy fácil solo tenemos que dedicarle un tiempo para pasear sin prisa por un bosque y prestar atención a nuestro entorno, dejando que nuestros sentidos disfruten de lo que hay alrededor.

Esta práctica busca la reconexión consciente con la naturaleza. Para realizarla primero tenemos que elegir el bosque que queremos visitar. Lo más deseable es bosque maduro, accesible y seguro. El día que vayamos tenemos que tener claro que debemos dedicarle tiempo, no debemos ir con prisas. Una vez nos adentremos debemos centrarnos en nuestros sentidos (Por ejemplo: escuchando el viento en los árboles, oliendo la vegetación, tocando el tronco de un árbol, etc.).

Recordad que los bosques son espacios muy sensibles, por tanto, debemos ser responsables cuando visitemos estos parajes (no abramos nuevos caminos, no nos traigamos plantas, no tiremos basura, etc.)

Esta actividad no es exclusiva de los bosques, puede realizarse en cualquier espacio natural abierto.  

¿Cómo afectan a nuestra salud?

Desde tiempos inmemoriales las personas saben intuitivamente que pasar un tiempo en la naturaleza nos aporta grandes beneficios.  Actualmente se ha demostrado científicamente que pasar tiempo rodeado de árboles nos beneficia de manera clara.

Uno de los beneficios más evidentes es que reduce el estrés y mejora nuestro estado de ánimo. Reduce la tensión arterial y el azúcar en sangre, mejora la salud cardiovascular y metabólica, la concentración, la memoria y el umbral del dolor.

Otro de los efectos terapéuticos positivos es la mejora del sistema inmune. Se ha constatado un marcado aumento de las células NK (tipo de glóbulo blanco, cuya función es la destrucción de las células infectadas y de las células cancerosas, además de regular las respuestas inmunitarias).

El aire del bosque está lleno de fitoncidas, que son los aceites naturales que los árboles segregan para protegerse de insectos, hongos y bacterias. Su sistema de defensa beneficia al nuestro.