Si todavía no has oído hablar del movimiento climatarian, no te preocupes, nosotros te lo explicamos para que estés al tanto de lo mas trendy en modos de vida saludables.

Hoy en día, la ciudadanía en general, es cada vez más consciente de la importancia de comer bien y comer saludable, pero si además de esto vosotros sois de esos que buscáis alimentos de temporada que estén producidos en el entorno y de manera responsable y de los que apostáis por la venta a granel y por marcas que fomenten la reutilización de envases. No os acercáis a los plásticos de usar y tirar. Si tratáis de reducir el consumo de carne o incluso la suprimís por completo. Si estáis entre los que intentan eliminar el desperdicio comprando la cantidad correcta de alimentos para evitar que terminen en la basura… Si sois así, si pensáis en todas estas cosas a la hora de consumir, entonces podéis definiros como un climatarian.

El término ha sido citado por The New York Times en la lista de las nuevas palabras de alimentos para 2015. «Climatarian» como palabra sustituta de «ecotarian», acuñado en 2005 por un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford y luego utilizado en un artículo del UK Times escrito por Tony Turnbull el 25 de septiembre de 2008 para definir a las personas que solo comen alimentos producidos de manera sostenible. 

¿Qué come un climatarian?

La puesta en marcha de conductas sostenibles que incluyan el uso de medios alternativos de transporte y el cambio a una nutrición que respete el medio ambiente y el mercado local es una tendencia que cuanta cada día con más seguidores.

Esto implica, por ejemplo, priorizar el consumo de alimentos del circuito local de proximidad comprando productos de una huerta cercana y evitando aquellos importados desde cientos o miles de kilómetros. También se trataría de realizar compras más exactas a las necesidades de un hogar para evitar tirar comida y/o aprovechar los restos alimentarios para cocinar nuevos platos en lugar de tirar grandes cantidades de comida.

También es importante intentar medir la huella de carbono resultante de nuestra actividad diaria o de los productos que consumimos. Basta con usar un poco el sentido común: cuanto más procesado esté un producto o cuánto más lejano sea su origen más emisiones de CO2. Al mismo tiempo, cuánto más debamos desplazarlos para comprarlo o cuánto menos eficiente sea el medio de transporte que usemos para este fin mayor será nuestra huella de carbono.

Los climatarians se unen así a los reductores (los que reducen el consumo de productos animales), los pescadores (los que cortan la carne), los vegetarianos (los que cortan la carne y el pescado), los veganos (los que cortan la carne, el pescado y los derivados animales como el queso y huevos). Pero la lista podría ser mucho más larga.

Autor: Víctor Bouzas