Una nueva investigación en la Universidad de Saskatchewan (USask) muestra cómo los insecticidas más utilizados en el mundo podrían ser en parte responsables de una disminución dramática en las aves silvestres, concretamente en las poblaciones de pájaros cantores.

 


Un estudio publicado en la revista Science el 13 de septiembre es el primer experimento que rastrea los efectos de un pesticida neonicotinoide en las aves silvestres.

Hasta ahora se creía que los pesticidas neonicotinoides, son los pesticidas agrícolas más utilizados en el mundo, solo afectaban a los insectos, pero un nuevo estudio aporta la primera evidencia directa de que estos compuestos tóxicos perjudican también a los pájaros cantores que pierden peso y retrasan sus migraciones por la ingesta de semillas tratadas.

El estudio encontró que los gorriones de corona blanca (Zonotrichia leucophrys) que consumieron pequeñas dosis de un insecticida llamado imidacloprid sufrieron pérdida de peso y retrasos en su migración, efectos que podrían dañar severamente las posibilidades de supervivencia y reproducción de las aves.

En América del Norte, 74% de las poblaciones de aves migratorias que dependen del hábitat agrícola han disminuido significativamente desde 1966, y los pesticidas podrían estar contribuyendo en parte a este declive.

En los cultivos de arroz, maíz, colza, girasol, soja, frutas, verduras e incluso en las plantas ornamentales, que atraviesan las aves en sus migraciones, se emplean e emplea un químico, el imidacloprid, que pertenece a los neonicotinoides, la clase de insecticida más utilizada en el mundo, para el control de plagas y el tratamiento de semillas.

El pesticida, que se comercializa desde mediados de los años 90, cuyo uso está estimado en más de 20.000 toneladas de sustancia activa al año, puede pulverizarse en las hojas o inyectarse en los troncos de los árboles, entre otras aplicaciones. En el 60 % de los usos se aplica en el suelo o directamente en las semillas, pudiendo afectar a insectos o vertebrados que las ingieren.

Hasta el momento, varios estudios habían demostrado que el compuesto perjudicaba a las abejas polinizadoras, actuando en su sistema nervioso central. Este trabajo, publicado en la revista Science, demuestra que el pesticida también impacta en los gorriones corona blanca que se alimentan de semillas tratadas que quedan en la superficie del suelo tras su dispersión.

Según las científicas, estos efectos podrían afectar severamente a las posibilidades de supervivencia y reproducción de las aves, ya que la migración es un período crítico para estos animales. 

Más información (referencia bibliográfica):

M.L. Eng et al. «A neonicotinoid insecticide reduces fueling and delays migration in songbirds» Science 12 de septiembre de 2019