Hay vida más allá del producto interior bruto. Sigue siendo el indicador más utilizado para medir el crecimiento de un país, pero ¿es el mejor indicador para medir el bienestar de sus ciudadanos? El PIB pone cifras a la producción de bienes y servicios de una región, pero esa frialdad ignora por completo la calidad de vida de las personas que la habitan.

La OCDE ha publicado los indicadores del bienestar en las 362 regiones de los 34 países que componen la organización. La medida pretende reflejar las diferencias en calidad de vida en cuanto a educación, salud, ingresos, seguridad, empleo, medio ambiente, compromiso cívico y acceso a servicios. Los índices se presentan de 0 a 10 puntos, e indican la posición de cada una de las regiones con respecto al resto. Para calcularlos, la institución se sirve de indicadores oficiales comparables entre países, como la tasa de paro, el índice de homicidios o la esperanza de vida al nacer.

Si centramos el foco en España, las descomunales cifras de desempleo causan que ninguna autonomía pase del 4, y que incluso haya tres regiones que sacan un 0. En cuanto a ingresos, solo dos comunidades superan el cinco. En el lado positivo, nuestro país saca sobresaliente en seguridad (solo Ceuta baja del 8,5), y seguimos teniendo unos niveles de salud que se sitúan entre el notable y el sobresaliente -probablemente porque los indicadores utilizados no reflejan de manera directa los recortes de los últimos años-. Los siguientes ocho mapas muestran cada uno de los ocho índices del bienestar regional que evalúa la OCDE.

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Fuente: Cadena Ser