El no lugar es un término acuñado por el antropólogo francés, Marc Augé, para referirse a los lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como «lugares».


Los «lugares» según este autor son los aquellos que identifican y dan identidad, en contraposición a los no lugares donde son espacios de tránsito, donde las relaciones son más artificiales. Según Marc Augé está sociedad ha creado con mayor frecuencia espacios de tránsito, hasta afirmar que los espacios más personales que son nuestras viviendas también se están convirtiendo en no lugares.

Cada vez los espacios urbanos se parecen más, difícilmente identificables, con las mismas tiendas y mismos referentes. La homogenización ha pasado a una vulgarización del espacio urbano, sin espacios para relacionarse. Nos encontramos ante espacios llenos de personas pero cada vez más solitarios.

Un ejemplo de no lugar, son los cascos históricos que se están convirtiendo en polos de atracción turística, y que fruto a los procesos de gentrificación o turistificación desplazan a la población local.  Al desaparecer la población local, estos espacios son espacios de mero consumo, como un museo o un centro comercial, donde la mayor parte de las relaciones sociales complejas se pierden. Lo veo en mi ciudad, Santiago de Compostela, si paseo por una de sus calles más turísticas, lo más probable es que no vea, ni coincida con ninguno de mismos vecinos o amigos, sólo hay turistas sacando fotos.

Pero por desgracia esto no sucede solo en los cascos históricos también se produce en las zonas periféricas de nuevo de desarrollo pero por distintos motivos. En estas áreas se crean espacios excesivamente homogéneos con un mal planteamiento de espacios de encuentro.

El no lugar también es común en estos desarrollos, debido a su homogeneidad de usos (predominantemente residencial), dificultando la movilidad peatonal lo que repercute en una pérdida de las relaciones sociales.  

Otro factor agravante es la distancia o inexistencia de espacios libres dentro de los barrios o desarrollos urbanos, que hace muy difícil las relaciones sociales en los mismos. Además, se está desarrollando un proceso que a pesar de no ser reciente cada vez tiene más fuerza, que es la creación de espacios comunes privados y exclusivos de cada urbanización.  Este planteamiento urbano a pesar de tener una buena aceptación entre el mercado inmobiliario, no crea ciudad, sino crea guetos, normalmente de clases privilegiadas, dentro del mismo barrio.  

Debemos crear ciudades con lugares, donde sucedan cosas importantes.

Si queremos crear lugares, tenemos que desarrollar espacios urbanos donde se favorezcan las relaciones sociales y tengan sentido para la propia comunidad. Estos espacios tienen que ser accesibles y seguros para toda la población, para que sean apropiados por la sociedad y que ella misma le dé su propio sentido, que muchas veces no coincide con el diseñado o planteado por el urbanista.