En la entrevista de hoy a Mónica García Fernández abordamos de la integración de la naturaleza en la arquitectura y en la planificación urbana. Mónica es arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid además de cofundadora y CEO del estudio de arquitectura y paisaje madrileño Cómo crear historias.

Pregunta (P)- Actualmente existe una mayor concienciación ambiental y usted se define por incluir soluciones basadas en la naturaleza en sus trabajos. ¿Cómo percibe la integración de la naturaleza dentro de la arquitectura en los últimos años?

Respuesta (R)- Parece que ahora hay más inquietud por el cuidado del medio ambiente. Desde la Arquitectura Contemporánea lucha frente al cambio climático desde la sostenibilidad con certificaciones LEED, BREEAM, WELL, Passivhaus, ahorro energético, edificios de consumo casi nulo, paneles solares y fotovoltaicos, sistemas pasivos… necesitamos hacer frente a la emergencia climática con todas las herramientas disponibles, aunque hay mucho por mejorar y cuestionarse al respecto en todo ello con el objetivo de mejorar.

Este planteamiento basado en la sostenibilidad, tiene que venir de la mano de la integración de la naturaleza en la arquitectura para fomentar y conservar la biodiversidad y así hacer frente a la emergencia climática. Ahí es donde entramos nosotros. La humanidad se ha ido apropiando del entorno para construir ciudades, eliminando o desplazando los ecosistemas que estaban presentes y rompiendo los ciclos naturales, como comentamos en “Nuestras ciudades necesitan sistemas urbanos de drenaje sostenible”. Las soluciones basadas en la naturaleza vienen a resolver problemas de nuestro entorno de manera eficaz, pues su efectividad ha sido probada durante miles de años, es el lenguaje que entiende el planeta y el que hablamos nosotros.

 


P- Muchos barrios o calles de nuestras ciudades se han convertido lugares hostiles contra los ciudadanos que las utilizan. ¿Por qué cree que hemos llegado a esta situación?

R- En muchos casos, las ciudades no están pensadas para las personas que las habitan. Parece que prima más el aprovechamiento inmobiliario y turístico para obtener el mayor beneficio monetario posible sin pensar en las consecuencias sociales y medioambientales. Se siguen construyendo ciudades dormitorio, se separan usos, se hacen ciudades no paseables con aceras mínimas y muy bajas densidades haciéndolas depender del coche, entre otras malas prácticas.

Cuando hablamos de este tema, siempre acabamos mencionando a Jan Gehl y su libro “La humanización del espacio urbano: La vida social entre los edificios”. En él, establece tres tipos de actividades básicas en espacios exteriores: actividades necesarias, opcionales y sociales. Las primeras, que forman parte de nuestras tareas cotidianas como ir a trabajar. No importa cómo sea el entorno, si tienes que hacerla, la haces.

Por otro lado están las actividades opcionales, que son las que te apetece hacer y disfrutas haciéndolas. Éstas sólo se realizan si las condiciones del entorno son favorables, si hace buen tiempo o el espacio esta aclimatado y el lugar te invita a ello. Son actividades del tipo recreativo, como disfrutar de un paseo o de una estancia agradable.

Y finalmente están las actividades sociales, que dependen de la presencia de personas en el espacio, son juegos, saludos, conversaciones… son fruto del encuentro con otras personas que están a gusto en el espacio público. Por lo tanto, se producen si hay gente en el medio físico, pues de manera espontánea se encuentran. Si el medio físico no facilita el disfrute de pasear o de ir en bicicleta, se tiene que recurrir al coche para realizar los desplazamientos y esto deteriora la calidad urbana, pues además de contaminar, disminuye su posibilidad de acoger actividades, vacía las calles, las hace más inseguras y poco apetecibles para disfrutarlas. Nuestro diseño urbano, tiene que en cuenta estas actividades, integrándolas y haciendo partícipes a las personas del espacio

naturaleza en la arquitectura

“En muchos casos, las ciudades no están pensadas para las personas que las habitan.”

Mónica García Fernández

P- Su estudio hace una clara apuesta por la renaturalización urbana para revertir esta situación. ¿Por qué es tan importante reintroducir la naturaleza en nuestras ciudades?

R- Como comentaba antes, el medio natural estaba allí cuando los humanos comenzamos a apropiarnos del entorno. Con el paso del tiempo, este acto de apropiación se fue extendiendo y nos fuimos alejando de la naturaleza al mismo tiempo que la fuimos devastando. Según la OMS, en la actualidad, más del 50% de la población mundial vive en ciudades y estima que para el 2050 será el 70%. Las ciudades tienen un gran impacto en la biodiversidad del entorno.

Arrasar con la naturaleza tiene sus repercusiones en el medio ambiente, pues contribuye al calentamiento global. Hace que nuestras ciudades sean menos resilientes ante eventos como las lluvias torrenciales, por ejemplo. David Wallace-Wells cuenta muy bien en “El planeta inhóspito” como se ha ido desencadenando esta crisis climática en la que nos vemos inmersos a través de los circuitos de retroalimentación.

Todos los seres vivos tienen su papel en la naturaleza y contribuyen a su equilibrio y a que podamos sobrevivir, por eso es tan importante fomentar y conservar la biodiversidad en nuestras ciudades.

La ausencia de vegetación urbana, hace que la temperatura aumente, es evidente. Si no hay lugar para los polinizadores, no se producen los frutos que nos alimentan. Si impermeabilizamos el suelo, impedimos que tenga lugar el ciclo natural del agua y además, contaminamos los acuíferos.

Además, tenemos una necesidad innata de naturaleza, y es precisamente de lo que hablamos en “¿Cuánta naturaleza necesitas? Érase una vez los baños de bosque”. Pasamos la mayor parte del día en interiores, alejados del exterior y en realidad pertenecemos a una especie que necesita caminar, y estar en contacto con la naturaleza. La biofilia es nuestro sentido de conexión con la naturaleza, y es innato.

Por todo ello nos dedicamos a integrar la naturaleza y a hacer arquitectura biofílica. Y podría seguir dando argumentos por los cuales es importante renaturalizar nuestras ciudades. El tema es muy extenso.

P- En otra ocasión hablamos con Susana Domínguez de Bosques Sin Fronteras y afirmaba que era prioritario revegetar ciertas zonas como pueden ser los entornos de los hospitales o los parques infantes. ¿En qué espacios cree que, por su sensibilidad o repercusión, debe ser obligatoria su reforestación?

R- Estoy de acuerdo con Susana, en los parques infantiles y los hospitales debería ser obligatorio integrar la vegetación. Es más, en nuestro artículo “Healing garden, el jardín que te cuida” hablamos de incorporar la naturaleza en hospitales y otros espacios sanitarios por su capacidad restauradora.

nos gustaría ir más allá y que todos los espacios, tanto interiores como exteriores, integrarán vegetación, fuesen capaces de fomentar la biodiversidad y respetar los ciclos naturales

Sin embargo, nos gustaría ir más allá y que todos los espacios, tanto interiores como exteriores, integrarán vegetación, fuesen capaces de fomentar la biodiversidad y respetar los ciclos naturales. Aunque en principio se piense que no hay manera, tan solo hay que poner a trabajar la creatividad para conseguirlo y nosotros somos muy creativos.

Hospitales, colegios, oficinas, parques, calles… el catálogo es muy amplio y para que tenga un verdadero impacto hay que actuar en todos los ámbitos. Sin duda, necesitamos a la naturaleza.

P- Algo que me ha llamado positivamente la atención en sus proyectos es la importancia que se le da al ciclo hídrico, tal y como puede ser en “La reversible huerta lúdica”. ¿No cree que la gestión eficiente del agua debería de ser un criterio obligatorio en los concursos públicos dado al déficit hídrico que presenta gran parte del país?

R- Por supuesto, la gestión eficiente del agua e integrar sistemas urbanos de drenaje sostenible para tratar de recuperar el ciclo natural del agua debería ser obligatorio. Iría incluso más lejos, y este criterio lo extendería a todas las construcciones tanto públicas como privadas. Lo ideal sería que se hiciera bien, no solo por aparentar.

En nuestros proyectos tratamos de integrar este aspecto. Has mencionado “La reversible huerta lúdica”, también está “5 Km de agua enredada” donde recuperamos el paisaje cultural vinculado al agua con sus diferentes tratamientos, o incluso en “La misteriosa historia del jardín que produce agua”,  donde incorporamos depuración natural del agua a través de plantas de ribera.

El ciclo del agua y la naturaleza está presente en la creación de nuestros proyectos. Como vemos últimamente, es una necesidad urgente que se tendría que implementar.

P- El estudio “Como crear historias” se dedica a diseñar lugares estupendos que nos acompañen y nos cuiden. Para concluir, ¿qué cree que le hace falta a nuestras ciudades y pueblos para llegar a ser esos lugares estupendos que nos acompañen y nos cuiden?

R- En nuestras ciudades harían falta un conjunto de estrategias de renaturalización que fomenten la biodiversidad y tengan en cuenta las necesidades de las personas que habitan los espacios, tanto interiores como exteriores, para hacer ciudades a escala humana donde se integre la naturaleza, tal como hemos ido comentando a lo largo de la entrevista. De esta forma conseguiríamos crear esos lugares estupendos que nos acompañen y nos cuiden.