Hoy en TYS Magazine charlamos con Luis Morales del Olmo. Él es el fundador y promotor del CIDEC (Centro de Innovación y Desarrollo para la Economía Circular) y Presidente del Refugio Azul (Asociación sin ánimo de lucro de profesionales que ofrece servicios de formación y consultoría en Innovación, Emprendimiento y Economía Circular).

 


P- Luis ¿Cómo un ingeniero agrónomo llega a especializarse sobre economía circular?

Aunque me considero agrónomo de espíritu, no soy ingeniero agrónomo. Tras tres años en la escuela de agrónomos de la UPM me di cuenta de que no me motivaba especialmente. Me interesaba mucho la rama de la agroecología y la Permacultura, pero nada la ingeniería y los números, por lo que al cuarto año dejé la carrera. Ha sido más mi pasión por las montañas que mis estudios lo que me ha llevada a la Economía Circular. El mismo año de dejar la carrera me hice guía de montaña y estuve unos meses trabajando en la Sierra de Madrid, en la estación de Cotos concretamente. Coincidió con la época en la que parecía que todos los jóvenes teníamos que ser emprendedores de éxito, que ese era nuestro papel después de la Gran Recesión “un país que levantar” tonterías. Pero con 23 años eres influenciable y arrogante y me lancé con un par de amigos a montar una taberna que aunara el mundo de la montaña con el mundo de la música. Tras varios años de proyectos variados de igual éxito (cero), y tras haber cursado un máster sobre Economía Social y Solidaria en la UCM y un Experto en Innovación digital en el ESIC descubro la Economía Circular de la mano de un amigo que cursaba un máster en Cambridge sobre ello. Es un área del conocimiento que aúna de manera perfecta el dogma capitalista de: a mayor PIB mayor bienestar, pero haciendo necesaria una transformación sostenible y radical en los modelos de producción y consumo. Me enganchó desde el primer momento.

P- Economía circular es un concepto cada vez más común y a veces se confunde con economía social o economía sostenible. ¿Cómo definirías la economía circular para que todo el mundo lo entienda?

La Economía Circular bebe de la misma fuente que la economía verde, la azul, la del bien común, los movimientos ecologistas, etc. El leitmotiv es el mismo: si seguimos así “se nos va a quemar el culo” (perdón por la expresión). Un modelo económico basado en el crecimiento infinito dentro de un mundo finito simplemente está destinado a fracasar.

La Economía Circular ha “entrado” en la psique de las personas desde la perspectiva de la revalorización de los residuos (desde ahora recursos) y generar negocio a partir de ellos. Se trata de dejar las materias primas donde tienen que estar, en la naturaleza, y de aprovechar los infinitos recursos disponibles en lo que tiramos día a día a los contenedores. Por poner un ejemplo del concepto: el plástico de facto no es malo, es un material fantástico, es el mejor material que hemos creado en la historia: es maleable, resistente, ligero, barato, hipoalergénico; la sanidad, la alimentación, el transporte, simplemente nuestra sociedad sin plástico no funciona, por lo tanto no es lógico hacer la guerra contra el material, el foco ha de estar puesto en su producción y su reutilización. Por supuesto que hay usos del plástico que son totalmente absurdos y que hay que erradicar, pero más importante es encontrar la manera de reutilizar el material de manera eficiente, limpia y segura. Tenemos plástico para vivir miles de años en forma de basura, simplemente hay que reutilizarlo y generar modelos de negocio y empleos en ese proceso; eso es Economía Circular.

El mundo de la empresa está realmente tomándose la Economía Circular en serio, a parte de porque Europa está decidida a apostar por el desarrollo sostenible, porque la Economía Circular habla en términos económicos. Habla de modelos de negocio, de reducción de costes, de competitividad; habla el mismo idioma que la empresa y no aboga por la moralidad de los empresarios como el ecologismo o movimientos medioambientales para generar un cambio, incide directamente en su cartera y la reputación de su marca, y esto genera movimiento.

P- El término verde, ecológico o sostenibilidad se está empleando en muchas ocasiones como una mera estrategia de marketing, es decir, como una mera práctica de Greenwashing. ¿La economía circular también puede correr el riesgo de banalizarse como lema publicitario?  Y desde tu punto de vista, ¿cómo podemos distinguir si una empresa o institución está promoviendo la economía circular o es mero acto publicitario?

La economía circular está en el mismo punto, pero es lógico, como dijo un gran sabio español “el mercado amigo”. En el CIDEC tenemos “la obligación” de estar informados y actualizados sobre lo que ocurre y se publica en este área, hace menos de dos años, eras capaz de encontrar tres o cuatro libros sobre Economía Circular en Amazon; hoy en día hay decenas de publicaciones por supuestos expertos de toda la vida en esta materia. Hay verdaderos “tochos” sobre algo, que realmente no da para tanto, con unos conceptos básicos y algo de sentido común todos podemos, más o menos diseñar sistemas circulares con nuestra propia basura y eso es Economía Circular de primera clase.

La visión no es compleja, lo complejo viene cuando se entra en la técnica y los procesos productivos e industriales y ahí es donde la Economía Circular ha de orientar y asesorar a los verdaderos agentes del cambio: los ingenieros, los químicos, los físicos, etc. Aquí es donde se ve si una empresa está apostando realmente. Cuando una empresa ficha a un diseñador industrial, a un experto en materiales o a un ingeniero en sistemas en lugar de a un conferenciante o de montar un temabuilding al respecto, es cuándo sabes si realmente la apuesta va enserio. Estas son las organizaciones que son capaces de ver un futuro de nuevos beneficios y nichos de mercado en la Economía Circular.

P- Desde tu experiencia ¿cuál cree que son las razones que están dificultando este modelo productivo?

Dejando al margen la situación excepcional del coronavirus, la razón creo que es la misma que ha dificultado la mayoría de los cambios modales: la aversión a las pérdidas en los momentos iniciales, equipos gestores inútiles y cobardes y la falta de estímulos.

Para qué Xiaomi, Apple o Samsung van a apostar por la economía circular, si la realidad es que a nivel global los consumidores solo reciclamos el 3% de nuestros dispositivos. Quién no tiene un cajón lleno de móviles inservibles, cargadores, cables, etc. Estas marcas harán el marketing necesario para dar sensación de ser circulares y comprarán las certificaciones que hagan falta, pero si un producto necesita piezas de más de 80 países distintos, eso de ninguna manera puede ser sostenible. El mercado no lo está demandando realmente, los consumidores todavía no estamos ahí. Primero empezaremos por la alimentación, parece que las marcas se están posicionando con más fuerza que en otros ámbitos, pero porque hay una demanda y una legislación mucho más consolidada.

 


P-  En Europa se está hablando de una reindustralización verde. ¿Crees que es una buena oportunidad para implantar la economía circular?

Europa tiene una perspectiva, a mi modo de ver, muy compleja. Una población envejecida, unos sistemas de cobertura social que requieren muchos recursos, un proceso de desindustrialización que aún continúa en beneficio de países asiáticos y latinoamericanos, y una crisis que ha debilitado la confianza del proyecto europeo en su conjunto. Parece que el foco está puesto más en rencillas políticas que en realmente construir un proyecto innovador, sólido y justo.

Por otro lado Europa cuenta con una legislación en aspectos sociales y medioambientales muy desarrollada en comparación con otras potencias, así como con una población, en términos generales, más concienciada en estas temáticas que países como EEUU, China o Rusia. Esto nos posiciona en escalón por encima de aquellos países que primero tienen que crear esta legislación y luego llevar a cabo sus estrategias en materia de industria verde.

La Reindustrialización Verde o el Green New Deal, es la única esperanza que parece le queda a Europa para no convertirse en un simple destino turístico global. La Economía Circular es la base de esa reindustrialización verde. La industria necesita materia prima para producir, si no la podemos traer de fuera, la tendremos que tener dentro, y materias primas no nos quedan muchas, por lo que los residuos y la revalorización de materiales es imprescindible y es la Caja de Pandora desde la que estructurar esta nueva industria.

P- ¿Qué sectores están avanzando más y mejor en la economía circular?

El sector de la agricultura siempre ha sido especialista en reaprovechar los residuos para reincorporarlos en el ciclo productivo, no se tira prácticamente nada en una explotación. Es cierto que la agricultura industrial ha inundado los campos de fertilizantes y herbicidas, pero la tendencia es a volver a una agricultura orgánica que combine el reaprovechamiento de los recursos con las tecnologías de cultivo de precisión. La agricultura es una punta de lanza hoy en día en sistemas circulares.

El textil, aunque parece que está habiendo una revolución en lo que a circularidad y sostenibilidad se refiere, nada más lejos de la realidad. La moda como concepto es imposible que sea sostenible. La moda se basa exclusivamente en hacernos creer que nos sentiremos mejor comprando el último modelo de los que sea y cada vez en ciclos más acelerados, si ese círculo vicioso se para, esa industria muere; no puede parar. Es la segunda industria más contaminante de mundo. El textil es muy complicado de reciclar a demás de ser tremendamente contaminante, es por eso que se dona a países en vías de desarrollo. Si fuera un material valioso para la industria ¿la donarían? Yo tengo ropa en mi armario para vestirme durante dos vidas y media sin necesidad de comprar mucho más que algo ropa interior de vez en cuando.

Por último, el sector de la construcción y de las grandes infraestructuras, un sector muy intensivo en el uso de materias primas, está dedicando muchos recursos en I+D para reutilizar materiales, incorporar áridos recuperados, reutilizar las aguas grises, etc. El uso de un 5% de materiales recuperados puede suponer la diferencia de ganar un contrato multimillonario a no ganarlo. En los últimos tiempos se está desarrollando con fuerza la tecnología y los procesos para desmantelar infraestructuras en lugar de demolerlas; esto realmente puede suponer un cambio impresionante en emisiones de CO2 y consumo de recursos.

P- A nivel territorial ¿qué países están liderando el cambio del modelo productivo a favor de una economía circular?

La pregunta tiene trampa. Porque realmente quién tiene más dinero, está invirtiendo en Economía Circular y nuevos procesos productivos sostenibles es China, pero todos sabemos que China no es modelo (a día de hoy) a seguir.

Hay países como Costa Rica con un sector ecoturístico y de servicios espectacular. El grado de protección medioambiental de este país es envidiable, por supuesto lo pueden implementar debido a su tamaño y a su nivel de desarrollo industrial.

Islandia es un país que por su situación geográfica y su cultura nórdica siempre han sido pioneros en lo que a protección medioambiental y energía limpia se refiere.

Pero tanto Costa Rica como Islandia no es que sean líderes en Economía Circular, al igual que Nueva Zelanda, son naciones que culturalmente tiene muy arraigado todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad y la defensa de sus ecosistemas.

Europa, con mucha diferencia entre sus países, es seguramente quien esté apostando más fuerte por la Economía Circular. En marzo se publicó el Plan de Acción de Economía Circular y ciertamente da la impresión de que es un apuesta sólida y a largo plazo.

P-Y en España ¿Qué comunidades están haciendo una apuesta más decidida?

En España es complicado hacer un ranking. Tenemos como siempre a Euskadi con muchas iniciativas industriales basadas en la Economía Circular y destinando recursos en I+D+i de calidad. Cataluña también se ha posicionado de manera sólida. Madrid lleva varios años con una estrategia sobre Economía Circular. Galicia tiene su estrategia también. Pero es difícil decir quién lo está haciendo mejor o peor ya que no tiene nada que ver la distribución de la población y los sectores económicos clave entre comunidades.

Castilla la Mancha, que actualmente está haciendo un muy buen trabajo, tiene una población muy dispersa en municipios pequeños y con una economía muy basada en agricultura, no puede aplicar el modelo vasco ya que carece de industria pesada, o el modelo de Madrid, ya que no cuenta con grandes polígonos empresariales. La implementación también requiere de tiempos diferentes: en Canarias sería relativamente sencillo circularizar muchos procesos y evolucionar su sistema de gestión de residuos de una manera trasversal entre sus islas, pero por ejemplo en Madrid con municipios que van desde los 16 habitantes en la Sierra Norte a la capital con 3,2 millones en el área metropolitana, implementar una estrategia común es muy complicado.

P- Para el éxito de la economía circular, tiene que existir un apoyo social claro. ¿La sociedad debe cambiar de hábitos?

La sociedad (incluyendo empresarios, políticos, sindicalistas y lobistas) tenemos que responsabilizarnos y actuar ya, con optimismo, pero hay que actuar ya.

Nadie puede decirnos que somos culpables del Calentamiento Global; en derecho, la culpabilidad implica un dolo y nadie cuando compra un nuevo móvil, lo hace con la intención explícita de hacer daño a la naturaleza. Somos responsables porque estamos informados, más informados que nunca, y podemos saber cuánto CO2 generamos comprando ese móvil, luego es decisión de cada uno hacer lo que considere. El discurso de la culpabilidad lo que genera es rechazo y que nos pongamos a la defensiva, es decir, inmovilismo.

Pero es un debate interminable.

Las potencias occidentales apostamos hace 30 años por la globalización y entramos en países con economías débiles como “elefantes en un cacharrería” y les impusimos, a base de deuda, un modelo de consumo y de sociedad ideal: “la sociedad del bienestar”. Llevamos nuestras industrias a estos países para que produjeran (muy barato) los productos que queríamos comprar en occidente dándonos igual la contaminación y los derechos sociales. Ahora que vemos que nuestro modelo nos va a llevar al colapso total, queremos imponer restricciones a los países más contaminantes, que “oh casualidad” son los mismos países que producían para nosotros. Ahora que estos países se están posicionando como economías fuertes, que van generando una clase media suficiente y comienzan a competir con las potencias occidentales, queremos imponerles restricciones a la producción y al uso de energías fósiles… restricciones que por otro lado nunca nos impusimos nosotros.

¿Quién les podría recriminar nada si se niegan a cumplir con dichas restricciones?

Que yo en España recicle veinte latas más al año y compre a granel, es fantástico, pero no va a cambiar la perspectiva global. Y no hay que confundir esto ni con derrotismo ni con el libre albedrío, al contrario hay que esforzarse por reciclar más, moverse de una manera más sostenible, etc, pero China, EEUU, India, Brasil y Rusia no van a parar de producir.

El cambio tiene que ser ya (tendría que haber sido hace 20 años) y es de tal magnitud y a tal escala que “las pequeñas acciones de todos los días”, que tanto le gustan reivindicar a los gobiernos y ciertas marcas, caen por su propio peso cuando la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) dice que hasta 2040 el consumo de crudo va a seguir aumentando. La OPEP no suele fallar…

Simplemente el mundo se ha convertido en algo demasiado complejo para soluciones sencillas.

P- ¿Cómo ves el futuro de la economía circular? 

Espero que sea un futuro prometedor (por la cuenta que me trae). Sinceramente, y esto es posible que sea tirarme piedras sobre mi propio tejado, en el CIDEC siempre hemos tenido claro que la Economía Circular es un vehículo más que un objetivo en sí mismo. A día de hoy es una muy buena apuesta para luchar en pro de una sociedad más justa y sensata en su relación con el medioambiente, pero es posible que en cuatro años no lo sea y sea la “economía espiral” o la “economía estrella de mar” la que tenga la llave para conseguir esa sociedad ideal y nosotros como expertos e idealistas nos uniremos. Al final lo que realmente importa es sumar en aquello que pueda impactar a gran escala y que pueda implementarse rápido.

Hoy por hoy, la economía circular es nuestra apuesta.

La empresa, por primera vez está por la labor de cambiar sus modelo hacia uno 100% sostenible (al menos eso dicen), al igual que los gobiernos. Hace falta un modelo capaz de genera empleo abundante y estable. Hacen falta proyectos a gran escala. Hay dinero sobre la mesa. Hay estrategias y políticas internacionales. 

Es un buen momento para volverse circular.

Keep calm and Keep it circular.