Los turistas no son todos iguales: a algunos les gusta elegir lugares donde se dirige el turismo convencional y por eso muy abarrotados, a otros les gusta relajarse y huir del ruido y de la gente. Si perteneces a la segunda categoría, todo lo que debes hacer es preparar la maleta para irte a la isla Kizhi, que ofrece una experiencia única, alejada del turismo masivo. Situada sobre el Lago Onega, cuenta con uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares del mundo: el Kizhi Pogost. El recinto alberga iglesias centenarias y edificaciones que, siguiendo la tradición de la época, se construyeron sin utilizar un solo clavo. No en vano fue declarado Patrimonio de Humanidad por la UNESCO.

Viajar a la isla: datos prácticos

La isla Kizhi se encuentra en la república de Carelia, al noroeste de Rusia, en el lago Onega. La zona alberga multitud de islas con bosques inexplorados, especies animales raras y paisajes que nunca podrías imaginar. Desde San Petersburgo, para llegar a Kizhi, es posible adquirir en el puerto un billete para un barco que realiza este trayecto. El recorrido tiene una duración de más o menos 50 minutos. No hay vuelos porque Kizhi no cuenta con un aeropuerto.

El idioma que se habla en la isla, que naturalmente es el ruso, tiene fama de ser un idioma raro y difícil, pero no es así. Es verdad, sin embargo, que podrías encontrar algunas dificultades a la hora de comunicarte con los lugareños. No es fácil que las personas hablen inglés, porque no están muy acostumbradas a los turistas. Una manera para evitar problemas es empezar a estudiar ruso con el método de Babbel, que te ayudará a acercarte al idioma de manera paulatina.

Lugares y monumentos

El Pogost

Como ya hemos dicho, uno de los grandes atractivos de la isla es el Pogost. El conjunto cuenta con un campanario ortogonal y varias iglesias del siglo XVII, situadas al sur de la isla. Todos estos edificios fueron construidos con grandes troncos de pino silvestre sin utilizar un solo clavo o cualquier otro medio de unión entre las piezas. Es un trabajo complejo y digno de admirarse, más de 30 cúpulas coronan los templos sagrados. En la isla, además, se puede visitar un cementerio y las antiguas casas de los campesinos de la zona, donde se puede reconstruir su vida a través de los objetos de uso cotidiano. Otra atracción es la “kizhanka”, una canoa de seis metros de longitud y de madera de calidad, que se usaba para el transporte de trigo y ganado, que es uno de los objetos típicos de la isla y merece la pena conocer.

Kizhi Pogost

Iglesia de la Transfiguración

La Iglesia de la Transfiguración es la más grande y espectacular del recinto. Sus 22 cúpulas, situadas a diferentes alturas y recubiertas de álamo, alcanzan los 35 metros. Construida en 1714, tiene una leyenda muy peculiar. Se cuenta que su constructor, un carpintero llamado Néstor, utilizó una sola hacha para su elaboración y

ni un solo clavo. Esta iglesia se conoce también como iglesia de verano debido a la imposibilidad de hacer uso del templo durante el frío inclemente del invierno.

Iglesia de la Intercesión en la Isla Kizhi

Iglesia de la Intercesión

Junto a ella, se ubica la Iglesia de la Intercesión, más modesta en sus planteamientos, pero de igual belleza. Tiene solo 9 cúpulas de madera pero igual belleza que la otra. Esta, en cambio, se conoce como la iglesia de invierno. Se construyó en 1764 y un siglo después se añadió el campanario, es decir una torre con un enorme reloj en forma octagonal. También este edificio fue edificado sin clavos, y es uno de los últimos ejemplos de una elaborada arquitectura de madera típica del norte de Rusia.

Iglesia de San Lázaro

También la Iglesia de San Lázaro tiene su leyenda. Se dice que fue justo el Santo que la construyó, y los creyentes están seguros de que la iglesia puede curar todos los males. De hecho, debido a esto, muchos turistas (que conocen la leyenda) suelen dar tres vueltas alrededor de este edificio, porque creen que de esta forma el santo sanará todas sus enfermedades.

Como habréis entendido, Kizhi es un lugar en el que podremos disfrutar de un paisaje extraordinario y de una arquitectura muy peculiar. No te lo pierdas, es una auténtica joya que merece la pena visitar.