Las palas de los aerogeneradores en desuso o al final de su vida útil -entre 1.500 y 2.000 en España- se están almacenando en vertederos incontrolados, con el consiguiente riesgo para la salud y el medio ambiente.

Si las palas se depositan junto a un bosque y un incendio forestal, fortuito o provocado, las quemara, la combustión de las aspas de los aerogeneradores, compuestas por fibras de carbono y de vidrio, reforzadas en algunos casos con poliéster, liberaría químicos peligrosos y muy contaminantes para el medio ambiente y el hombre, ha explicado en una entrevista Félix A. López, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic).

Las palas de molinos en desuso suponen residuos emergentes y, por tanto, todavía no existe una directiva europea específica que las catalogue como residuos «peligrosos» o «tóxicos» o «inertes», favoreciendo el vacío legal en torno a ellas, ha detallado el experto en reciclado de materiales y residuos.

En este contexto, López ha señalado que el Csic trabaja en un proyecto de reciclaje, ralentizado por la ruina del sector eólico en particular y la crisis económica en general, que concluirá en un máximo de dos años y que permitirá recuperar las fibras y transformar en energía las resinas y otros constituyentes.

De momento -ha añadido-, en Europa aún no se puede hablar de soluciones que establezcan estrategias para la gestión, reciclado o reutilización de los componentes de las palas de los aerogeneradores.

Casi 800 parques en 15 autonomías

España, la tercera potencia en el mundo y la segunda en Europa en producción de energía eólica, por detrás de Estados Unidos y Alemania, cuenta con 766 parques eólicos repartidos entre 15 comunidades autónomas. Castilla-La Mancha, Castilla y León y Galicia aportan más del 50% de la producción total.

Al respecto, cabe señalar que el parque eólico español, cuyos primeros aerogeneradores datan de 1997, está constituido por 17.000 aerogeneradores, sumando un total de 51.000 palas, de las que unas 1.500 o 2.000 se encuentran, a día de hoy, averiadas o en desuso.

En la actualidad, el destino de estas palas, sin una legislación que lo defina, hay que buscarlo en almacenes y depósitos localizados en las inmediaciones de los parques eólicos que hay por casi toda la península. López ha matizado que es probable que «alguna empresa gestora de residuos las recojan, trituren y lleven a un vertedero de residuos inertes o peligrosos». Aunque no se conoce con exactitud la trazabilidad de una pala.

El investigador, subraya, que los parques se sitúan, por lo general, en lugares inaccesibles, por lo que el transporte de una pala y su posterior trituración pueden suponer para la empresa gestora de la misma un coste que varía entre los 4.000 y 5.000 euros, haciéndolo, a veces, inasumbile.

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