LA INTEGRACIÓN PAISAJÍSTICA DE NUESTROS ARTIFICIOS

El medio natural, a lo largo de la historia, ha convivido con los artificios del ser humano. El aumento de la población y el desarrollo tecnológico ha incrementado esta interacción, especialmente en las áreas urbanas, con no pocas tensiones. El avance de la tecnología ha permitido una desnaturalización del medio natural y de su paisaje, rompiendo la relación simbiótica que tenían las sociedades tradicionales y convirtiéndolas en parasitarias de su entorno.

Las relaciones entre las sociedades tradicionales y el medio eran más respetuosas, ya que existía una dependencia directa que determinaba su pervivencia. Esta dependencia favorecía un mayor respeto a la fauna, a la flora y por tanto con el paisaje.

En las últimas décadas la sociedad se ha dado cuenta que es necesario volver al respeto hacia medio y del paisaje para lograr un crecimiento a largo plazo. Con este fin, se han desarrollado instrumentos de gestión como la integración paisajística.

La integración paisajística es una relación armónica entre el artificio y el paisaje existente. Dicha relación debe garantizar la permanencia y la no modificación de los valores y cualidades del paisaje existente.

La integración puede alcanzarse por medio de distintas estrategias. Para que estas estrategias de integración paisajística tengan éxito, es fundamental conocer en profundidad el paisaje en el cuál se enclava la actuación y conocer los  requerimientos de la actuación o actuaciones. Las distintas estrategias, se agrupan en cuatro grandes grupos:

– Ocultación. Consiste en cubrir la visión del artificio con elementos acordes con el entorno (fondo escénico) desde los principales puntos de observación. En numerosas ocasiones esta estrategia se utiliza de manera parcial alterando la escala o la percepción de la intervención. Estas actuaciones están enmascaradas por la geomorfología de la zona, por pantallas vegetales o por elementos acordes del entorno.

– Fusión o contextualización. Consiste en la disolución de la actuación al unificarla con el paisaje en el cual se implanta, estableciendo una imagen continúa. Esta estrategia requiere una interpretación sintética del paisaje, dando continuidad a los trazos más representativos de paisaje.

– Mimetización. Se basa en la imitación total o parcial de los elementos más representativos del paisaje en la que se establece la actuación. La mimetización debe recoger los patrones constructivos y reflejar el sistema natural dentro de su contexto paisajístico. El objetivo es confundir el elemento introducido con el paisaje preexistente.

– Singularización o individualización. Consiste en la creación de un nuevo paisaje harmónico y bello que resulta de la conjunción del paisaje preexistente y de la nueva actuación. Esta persigue distinguirse o particularizarse del ámbito, estableciendo nuevas relaciones plásticas y formales, una renovada dialéctica.

Esta estrategia se emplea cuando el tamaño o las características del elemento no permiten una mitigación fácil ni otras soluciones. La presencia del nuevo elemento se convierte en un punto de referencia en el paisaje. Hay que tener en  cuenta que eta estrategia conlleva su riesgo  ya que el artificio puede parasitar el paisaje y/o desvirtuarlo.

Además de estas cuatro se puede contemplar un quinto grupo que sería la naturalización, que persigue la potenciación de los elementos naturales predominantes y/o de los patrones existentes. Este grupo de integración, lo consideramos a parte ya que dependiendo del contexto paisajístico puede integrarse en los grupos anteriores.

 

Autor: Jose M. Taboada