El aumento en el consumo de recursos y las emisiones contaminantes como resultado del crecimiento económico no es compatible con la conservación de la biodiversidad según un estudio de más de una veintena de expertos en ecología de la conservación y economía ecológica.

La investigación, firmado por más de 22 investigadores de unos 30 centros de 12 países, aparece publicada en la revista Conservation Letters. Los participantes en el proyecto incluyen, entre otros, a Katharine N. Farrell, de la Universidad de Rosario (Colombia), Lluís Brotons, investigador del CSIC en CREAF, Giorgos Kallis de ICTA-UAB y Beatriz Rodríguez-Labajos, investigadora de ICTA-UAB y Universidad de California Berkeley.

 


Los científicos recomiendan que la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES por sus siglas en inglés) –un organismo intergubernamental independiente– incorpore en sus informes un escenario que vaya más allá del crecimiento económico, como parte de su labor actual de proyección del futuro de la biodiversidad.

Tomando como ejemplo los últimos 170 años en los Estados Unidos, el equipo de investigación especula sobre el significado del crecimiento económico continuo que está claramente asociado con la pérdida de biodiversidad pero cuya contribución al progreso social se ha estancado desde finales de los años setenta del pasado siglo.

Alternativas para conservar la biodiversidad


El artículo describe siete propuestas alternativas para garantizar la prosperidad más allá del crecimiento y detener la pérdida de biodiversidad. Se concretan en acciones tanto nacionales como internacionales, por parte de comunidades diversas, ONG, los científicos y las empresas y son las siguientes:

1. Limitar la comercialización de recursos a alcance internacional.

Todos los productos contienen una cierta cantidad de recursos y uso de tierras necesarios para su producción. El trabajo propone establecer topes absolutos a esta cantidad en los productos comercializados y asignarlos por países. Se argumenta que un menor comercio internacional reduce la extracción de recursos y la expansión de especies invasoras.

2. Restringir la actividad de las industrias extractivas en áreas de elevada biodiversidad.

Instaurar limitaciones claras y eliminar los subsidios a las industrias extractivas insostenibles contribuye a frenar la pérdida y fragmentación de hábitats. Asimismo, se podrían decretar moratorias de extracción en regiones altamente sensibles.

3. Disminuir la expansión de las grandes infraestructuras.

Reexaminar con detalle la necesidad de nuevas grandes infraestructuras (aeropuertos, presas, autopistas) y su impacto en ecosistemas y comunidades humanas sensibles. Además, proteger las zonas que aún están libres de carreteras, para detener la rápida pérdida de su biodiversidad y sus culturas en peligro.

4. Reducir y repartir el trabajo.

Promover legislación que reduzca la semana laboral y apoyar a las empresas que aplican planes de reparto del trabajo puede reducir la presión ambiental y los impactos sobre la biodiversidad.

5. Fomentar el desarrollo agroecológico y la soberanía alimentaria.

Favorecer el apoyo gubernamental a los sistemas agrícolas sostenibles y a los alimentos locales y ecológicos, mediante reglamentos y subsidios y ajustando los sistemas fiscales en consecuencia. Con ello se busca acortar las cadenas de producción, bajo criterios de biodiversidad y sostenibilidad, reducir la presión de la producción agrícola y ganadera e impulsar la diversidad dentro de las especies, entre especies y de paisajes.

6. Priorizar una planificación urbana compacta y el uso compartido de la vivienda.

Promover el uso eficiente del suelo mediante soluciones integradas de vivienda colectiva, el control de los alquileres y la limitación del suelo disponible para urbanización y expansión periurbana. Reducir la presión de la urbanización sobre los suelos agrícolas periurbanos.

7. Informar del impacto de la producción sobre la biodiversidad

Gravar los anuncios de productos que supongan una sobreexplotación de las especies y los suelos. Aumentar la conciencia sobre los efectos de los productos en la diversidad biológica gracias a un mejor etiquetado y campañas de información. Fomentar programas de educación de consumo responsable.

 


En esta línea un porcentaje de políticos afirman que la salida de la crisis del coronavirus se debe realizar desde un crecimiento económico sostenible. Aunque después de la crisis actual del Coronavirus se van a producir cambios en nuestros modos de vida y por tanto en nuestra economía. Aunque será muy complicado que se apueste claramente por el desarrollo sostenible, ya que la crisis económica será muy fuerte y corremos el riesgo que se apueste por estrategias tradicionales para fomentar el crecimiento. Ojalá esto no suceda y se apueste por un modelo más sostenible.

Por otro lado, es más habitual escuchar expertos de distintas disciplinas (economía, sociología, geografía, etc.) promover una reforma del sistema capitalista actual debido a los perjuicios que genera a nivel social y ambiental. Además existe una fuerte corriente en el movimiento ecologista que promueve directamente el decrecimiento económico.

A continuación, os dejamos la referencia bibliográfica del artículo por si queréis más información:

Iago Otero, Katharine N. Farrell, Salvador Pueyo, Giorgos Kallis, Laura Kehoe, Helmut Haberl, Christoph Plutzar , Peter Hobson , Jaime García‐Márquez, Beatriz Rodríguez‐Labajos, Jean‐Louis Martin, Karl‐Heinz Erb, Stefan Schindler, Jonas Nielsen, Teuta Skorin, Josef Settele, Franz Essl, Erik Gómez‐Baggethun, Lluís Brotons, Wolfgang Rabitsch, François Schneider, Guy Pe’er. Biodiversity policy beyond economic growth. Conservation Letters. DOI: 10.1111/conl.12713