Últimamente estamos asociando cualquier desastre natural al cambio climático, especialmente las inundaciones. Pero a pesar de que el cambio climático es una realidad, no nos equivoquemos, todos los males ambientales no proceden de ahí.

 


Las recientes inundaciones del levante español que han conllevado la pérdida de vidas y numerosos bienes destrozados por valor de millones de euros, hacen necesaria una mayor inversión y  concienciación al respecto. Sin embargo, nos seguimos enfocando en el síntoma o le echamos la culpa a un agente externo como es el cambio climático. Y no estoy negando el efecto climático, ya que previsiblemente tedremos una mayor frecuencia episodios climáticos extremos (como la gota fría). El presidente de la Asociación Española de Geografía y profesor de climatología Jorge Olcina, en muchas de sus ponencias deja claro que tendremos una nueva realidad climática con eventos más extremos.

Pese a esta nueva realidad climática, si urbanizamos en una rambla o en una llanura aluvial luego no podemos echarnos las manos a la cabeza porque si inunde y echarle toda la culpa al cambio climático. Porque sin cambio climático ya existían muchas posibilidades que ese ámbito se inundase. Pero de algo que no se está hablando es de la fuerte ocupación de zonas inundables y de la mala gestión del territorio. Algo que también sucede en otros desastres ambientales, como los incendios forestales donde se suele criminalizar el síntoma (inundación o incendio) pero rara vez se pone el foco en la gestión y ordenación territorial. Dando a entender que es una acción casi divina, que tenemos que asumir, sin reflexionar.

Los riesgos naturales, como las inundaciones, no sólo afectan a estas zonas del levante español, sino que son un problema global, porque cada región presenta una serie de riesgos específicos (inundaciones, terremotos, huracanes, etc.) que tienen que ser tenidos en cuenta, especialmente en los procesos de urbanización.

Pero volviendo a las inundaciones, tanto fluviales como costeras, sus causas se deben en gran parte porque el ser humano ha ocupado los espacios propios del sistema fluviocosteros. En el levante es habitual que parte de las ramblas o barrancos estén urbanizados (infraestructuras, dotaciones, etc).

Los grandes medios de comunicación a pesar de las denuncias de los profesionales (en el caso del Levante, por arquitectos y geógrafos), no suelen poner el foco en la mala ordenación y gestión del territorio, con una fuerte ocupación de ámbitos sensibles y una fuerte alteración de los sistemas fluviales y costeros.

Gráfico explicativo de inundación por mala gestión

Este artículo quiere poner el acento en que la ordenación y gestión del territorio es muy importante, más de lo que la población imagina. Por eso es importante tener actuales y buenos mapas de inundación a escala de detalle, guías adecuadas, y que la legislación urbanística integre de manera óptima los riesgos naturales. La creación de un planeamiento urbanístico que tenga en cuenta los riesgos naturales, conllevará la rectificación de muchas zonas urbanizables actuales en nuestro país.  

Además, las administraciones tienen que llevar a cabo actuaciones que minimicen estos riesgos pero rara vez se hace nada en este sentido. Las administraciones locales delegan su responsabilidad, repitiendo el mantra nunca llovió tanto o es a causa del cambio climático, pero tienen un papel muy relevante minimizando estos riesgos. En el caso de las inundaciones deben construir SUDS (sistemas urbanos de drenaje sostenible) y en el caso de ser necesario colectores de gran capacidad.

Autor: Jose Taboada socio de TYGAL Consultores