El coronavirus ha cambiado nuestros hábitos de vida, siendo las bicicletas las grandes beneficiarias. El miedo al contagio en el transporte colectivo, el aumento de concienciación ambiental y un mayor apoyo institucional está favoreciendo el resurgimiento de la bicicleta.

La pandemia del COVID-19 parece que ha creado un nuevo paradigma en la movilidad urbana, donde la bicicleta tiene un papel fundamental. En muchas ciudades del mundo como Nueva York o Berlín la venta de bicicletas ha crecido con enorme rapidez, y cada día es más común verlas en las ciudades. La llegada de la desescalada ha favorecido el auge del sector.

 


Causas del resurgimiento de las bicicletas

El desplazamiento en bici, a pesar de ser un medio saludable y económico ha tenido una difusión limitada en las ciudades. Una gran parte de la población era reacia al uso de la bicicleta por la sensación de inseguridad. Existían pocos carriles bici, los conductores de vehículos respetaban poco a los ciclistas, etc. Pero esto cambió con el coronavirus, trasvasando gran parte de nuestros miedos cara el coronavirus. La gran mortalidad y facilidad de contagio sensibilizó a la población sobre su riesgo.

El transporte público colectivo a pesar de ser muy sostenible dificulta el distanciamiento social. Esto hace que la población vea su utilización como una situación de riesgo, lo que acarrea probablemente una disminución de su uso por miedo al contagio.

La contaminación de nuestras ciudades, especialmente de las grandes urbes, hace necesario promover medios de transporte poco contaminantes. La mayor concienciación ambiental de la ciudadanía está favoreciendo medios de transporte alternativos al coche, como la bicicleta.

Las instituciones están apoyando nuevos modos de movilidad. En muchas ciudades del mundo se están habilitando infraestructuras para la movilidad en bici (temporales o permanentes) por la pandemia, como en Bogotá, Londres, Milán, Nueva York o París.  En España la Ministra de Transición Ecológica ha pedido a los ayuntamientos que promuevan el uso de bicicleta como transporte limpio y sostenible.

El Gobierno francés, por ejemplo, está proporcionando 50 euros para que la gente arregle sus bicicletas en un esfuerzo por promover el uso de la bicicleta como transporte público.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) continua diciendo que “siempre que sea posible, se debe considerar utilizar la bicicleta o ir andando, algo que contribuye a mantener la distancia de seguridad y a realizar el ejercicio físico que estos días no hemos podido practicar debido al teletrabajo o a la restricción de actividades deportivas o de ocio“.

Otra de las ventajas nos ha llegado por medio de la tecnología, gracias a las bicicletas eléctricas. Las bicis eléctricas o e-bike nos permiten desplazarnos por toda la ciudad sin grandes esfuerzos lo que ha contribuido a su popularización.

Está claro que las bicicletas están al alza, a pesar de ello existen muchos intereses para que en las ciudades sigamos esclavizados al coche.