Entrevista a Gersón Beltrán uno de los geógrafos con mayor presencia en la Red.

Eres uno de los geógrafos más conocidos en las redes sociales y uno de los que más revindica la profesión. Además de experto en geomarketing y planificación turística, eres conferenciante, has escrito libros, etc. ¿ Te estás convirtiendo en un “influenfer” de la geografía?

Eso me halaga, sin ánimo de ser presuntuoso, lo intento. Es lo que hoy en día se denomina microinfuencer, es decir, una persona cuya opinión impacta sobre otras en un nicho de mercado muy concreto sin que sea necesario tener millones de seguidores. Aunque es cierto que intento ser un influencer compartiendo contenido de valor, es decir, más allá del marketing que haya por debajo una solidez en los planteamientos, una rigurosidad científica. Por ello, no sólo investigo y reflexiono publicando en mi blog y mis redes sociales, sino que lo hago en el ámbito editorial y científico. Me parece esencial encontrar un equilibrio entre hacer geografía y comunicarla, lo que no se comunica no existe.

Fuera del ámbito universitario eres uno de los geógraf@s más conocidos, aunque es una profesión que aún presenta una baja visibilidad en la sociedad.  ¿Por qué crees que sucede esto?

La pregunta del millón. Creo que se debe a tres factores básicamente: uno de cantidad, nuestra masas crítica no es muy elevada y, por tanto, tampoco tenemos excesivo poder como lobby profesional. Otro de madurez, somos un colectivo profesional muy joven, ahora mismo se cumplen 20 años de creación del Colegio Profesional en España. Y, por último, de visibilidad, nos falta comunicar todo lo que hacemos. A estos tres factores añadiría uno trasversal, que es un cierto complejo que hemos tenido siempre de pensar que lo que hacemos es esencial y la sociedad no nos reconoce, una postura victimista que no nos hace ningún bien, considero que la autocrítica es algo necesario en cualquier colectivo.

Supongo que para llegar aquí has recorrido un largo camino, con muchos baches y cuestas que subir.  Cuando uno es emprendedor pasa por muchos momentos, hasta la personas de nuestro contorno piensan que somos un poco bipolares. ¿Cómo geógrafo emprendedor que fue lo más fácil y difícil de gestionar? 

Lo más fácil ha sido (y sigue siendo) la libertad de pensar proyectos y llevarlos a cabo, siempre he creido que podemos aportar mucho a la sociedad y, por ello, he podido emprender proyectos de forma proactiva en los que he demostrado lo que un geógrafo es capaz de hacer. Lo más difícil la incertidumbre, esa sensación continua y, en ocasiones, axfisiante, de que hay que estar siempre reinventándose para poder sobrevivir y luchando para pagar impuestos. Personalmente, me ha costado mucho encontrar el equilibro entre la cabeza y el corazón, es decir, ser racional para ganar dinero por mucho que me guste un proyecto, lo que hace que no se midan las horas y, en muchas ocasiones, sea un precioso proyecto poco rentable.

 


No hay muchos emprendedores en el mundo de la geografía. Además en un reciente estudio de la universidad de Valencia se recogía que las licenciadas peor pagadas eran las geógrafas.  ¿Qué crees que falla en la inserción y valoración de los profesionales de la geografía?

Falta la tradicional conexión universidad-empresa-sociedad. Los que enseñan en la universidad no suelen venir del mundo profesional, se ha intentado suplir con las plazas de profesores asociados, aunque muchos tampoco son realmente profesionales, ya que trabajan en la propia universidad. No es una crítica destructiva, es un hecho, no hay nada como pagar el autónomo todos los meses o las nóminas de los trabajadores para adecuarse a las necesidades de la sociedad y eso sólo se aprende con la acción, con la presión del mercado darwinista en el que estamos. Otro tema es encontrar un hueco en este mundo en el que las profesiones están cada vez más mezcladas, se dice que no existe la profesión del futuro, sino el profesional del futuro. Un ejemplo: ¿hemos de competir en el desarrollo de localización inteligente con programadores o informáticos? ¿No sería mejor aportar nuestra capacidad analítica y estratégica sobre el entorno geográfico y que sean ellos los que lo desarrollen?.

Charla de Gersón Beltrán en TEDx

Tu trabajas mucho la marca personal ¿crees que nos falta marketing? No sabemos vendernos ¿O el problema es otro?

Nos falta marketing. Mucho marketing. Para tener relevancia en Internet hacen falta dos cosas: que lo que se ofrece sea accesible y que los usuarios lo hagan popular. En mi caso he intentado ser muy pedagógico para explicar cómo vemos las cosas los geógrafos y la gente de otros ámbitos, incluso otros geógrafos, lo valoran, de ahí esa cierta relevancia que tengo. De todas formas se trata de trabajar, mucho, de forma constante, de estar continuamente viendo lo que sucede, de aprender, de adaptarse y de no poner excusas. Hoy en día las herramientas las tenemos, sólo hay que esforzarse en aprenderlas y darse a conocer, eso sí, siempre que se tenga algo que decir, para todo lo demás ya está el postureo de Instagram. Por ejemplo, además de las tradicionales redes sociales (blog, Facebook, Twitter, Youtube, Linkedin, Instagram, etc) este último año me he esforzado en tener presencia en tiendas online como Amazon con mis libros, en podcast de mis conferencias en Spotify o en textos y referencias en la Wikipedia.

¿Cuáles crees que son los puntos fuertes y débiles de la profesión? ¿Qué debe destacarse en la profesión de geógraf@ y que debemos pulir o mejorar?

Si se me permite son los mismos: lo bueno es que sabemos mucho de todo y pocas cosas concretas, lo malo es lo mismo. Destacamos por nuestra capacidad interdisciplinar, podemos ser útiles en muchos campos y, sobre todo, tener una visión holística. Debemos mejorar en marketing, pero también en comercialización, en empresa y emprendimiento, en metodologías ágiles, en soft skills e, incluso, en ética y filosofía. No me refiero a centrarnos en eso, pero tener unos mínimos conocimientos que nos permitan entender al mercado y a portar siempre nuestra visión geográfica. Lo que sí que estoy convencido que aportamos es esa capacidad de saber de muchas cosas e interrelacionarlas con el territorio, uniendo aspectos estratégicos con una visión desde la sostenibilidad con el planeta, eso es algo único en la ciencia y es nuestro mayor valor.

Vivimos un mundo donde la geolocalización es cada vez es más importante, con miles de aplicaciones que emplean información georreferenciada.  ¿Por dónde crees que pasa el futuro de la industria y los servicios geoespaciales?

Pasa por lo mismo que el resto de profesiones, por la inteligencia artificial, el 5G, el Big Data, el blockchain, Internet de las cosas, los robots, los vehículos autónomos, drones, impresión 3D, los territorios inteligentes, la realidad mixta (aumentada y virtual), etc. Una cosa que me preocupa bastante últimamente es la privacidad vinculada con la geolocalización. No sólo compartir nuestra posición en todo momento con el móvil (aunque no sea conscientemente), sino los comportamientos derivados de nuestra movilidad (que ya se analizó en la Teoría del Mosaico) y cómo ese es el “alimento” de los algoritmos para clasificarnos como consumidores o ciudadanos. En un futuro cercano de ahí derivarán muchos aspectos que nos afectarán en nuestra vida diaria, por ejemplo, compartiendo nuestra actividad física estamos ofreciendo datos para que la industria de la salud aprenda (eso es muy bueno) o, para que las compañías de seguros nos impongan una prima mayor en función de nuestro historial (eso ya gusta menos). Estamos en un momento en el que hay una delgada línea que separa la distopía y la utopía. También esa extraña relación que estamos conformando en la que los robots están cada vez más humanizados y los humanos estamos cada vez más robotizados, ¿qué paradoja verdad?. En definitiva, todo sucede en algún lugar y, por tanto, ahí puede y tiene que haber un geógrafo para entender ese lugar en su contexto espacial.

Si queréis más información sobre Gersón Beltrán, podéis consultar su web: https://gersonbeltran.com