De proyectos profesionales e iniciativas locales a ideas promovidas por propietarios de viviendas o niños y jóvenes, el abanico de propuestas refleja la preocupación mundial por los cada vez más frecuentes huracanes, tornados, incendios, terremotos, inundaciones… De fondo hay además amenazas globales como el ascenso del nivel del mar, un proceso imparable que exige soluciones inmediatas.

El National Building Museum de Washington D.C (EE UU) exhibe desde este verano Designing for Disaster (Diseñando para el desastre). La amplia exposición, que se alargará hasta agosto de 2015, se centra sobre todo en los Estados Unidos —un país tradicionalmente expuesto a las catástrofes naturales por su situación geográfica— y documenta las consecuencias de grandes desastres junto a estrategias arquitectónicas y de diseño para reducir su riesgo.

La división de tierra, aire, fuego y agua sirve a los organizadores para incluir en cada elemento las catástrofes asociadas a ellos. En cada sección el museo despliega una extensa colección fotográfica que va de las imágenes de época a las tomas aéreas que hacen visibles los daños, planos de edificios, maquetas y recreaciones de elementos como la reproducción de una butaca de las gradas de un estadio en Berkeley (California) en la que el público puede sentarse para sentir con qué flexibilidad reaccionaría el asiento ante un sismo.

El ‘muro de viento’ que recrea un huracán de categoría 5 En el recorrido los organizadores han puesto a disposición del visitante elementos interactivos. El Wall of Wind (Muro de viento) del Centro de Investigación de Huracanes de la Universidad Internacional de Florida cuenta con una docena de ventiladores de dos metros de alto capaces de generar un huracán de categoría 5, como el Katrina o el Mitch. Una reproducción a pequeña escala de esta instalación permite contemplar cómo afecta la intensidad de los vientos, de 250 kilómetros por hora, a los edificios. Testimonios grabados de especialistas y supervivientes a desastres se unen a documentos gráficos como los reveladores murales que 45 niños crearon en 1992 tras vivir el Huracán Andrew en el sur de Florida.

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Fuente: http://noticias.arq.com.mx