Una parte de la demanda de movilidad procede del estilo de vida y de los hábitos. Con unos niveles de ingresos cada vez mayor, aumenta el número de europeos que viaja a distintas partes del mundo por trabajo y por ocio. Los viajes en avión, que solían ser una experiencia memorable al alcance de solo unos pocos hace apenas 50 años, son ahora relativamente habituales. Lo mismo ocurre con la propiedad de un automóvil, aun cuando ello signifique que un vehículo privado pase la mayor parte de su tiempo en el garaje. Los patrones de consumo han evolucionado continuamente y seguirán haciéndolo. Como consecuencia del cambio climático podrían incorporarse a la oferta turística nuevos destinos de vacaciones, como la región ártica. Tenemos a nuestro alcance, sin embargo, elegir opciones más ecológicas.

Las soluciones innovadoras realmente pueden desafiar algunos de nuestros patrones de consumo y satisfacer a la vez la necesidad de movilidad. La innovación no solo implica diseños de ingeniería y eficiencia energética, sino que también cubre nuevos modelos de negocio y de propiedad. En un mundo de viajes organizados muy concentrados, las empresas pueden explorar alternativas de ecoturismo, como vacaciones ciclistas y camping en toda Europa, por ejemplo.

Una red adecuada de vías ciclables puede incitar a viajeros interurbanos y a quienes circulan por placer a ir en bicicleta. Algunos países de la UE ya están introduciendo redes de infraestructuras para bicicletas que van más allá de los centros urbanos. Alemania ha inaugurado recientemente el primer tramo de lo que será una «autovía» de 100 km reservada para las bicicletas que recorrerá diez ciudades y cuatro universidades en la región del Ruhr. Por la autovía para bicicletas no circulará tráfico de ningún otro tipo y utilizará principalmente vías ferroviarias en desuso y reconvertidas. De acuerdo con diversas estimaciones, se espera que la autovía para bicicletas reduzca la carga de tráfico de la zona en hasta 50 000 coches cada día una vez completada.

La innovación también podría contribuir a mejorar la logística de los transportes y el transporte por carretera en general. Muchos camiones no están completamente cargados en el momento de realizar su viaje de vuelta, por lo que mejorar la logística operativa permitiría reducir el número de «viajes en vacío» y, por tanto, el número de camiones en la carretera. Una flota de camiones sin conductor acaba de recorrer 2 000 km en Europa. Los coches sin conductor podrían también estar en fase de proyecto. Regulando la velocidad, se espera que reduzcan el consumo de combustible. Pueden mejorar también las necesidades de movilidad de algunos grupos sociales como niños y ancianos. Podrían construirse sistemas de transporte inteligentes para prevenir accidentes y reducir el consumo de combustible y los atascos.

La movilidad inteligente combina distintos modos y opciones (transporte público, coche compartido, servicios de alquiler de vehículos, taxis y un sistema de bicicletas) para satisfacer las necesidades de movilidad utilizando las tecnologías de la información, las aplicaciones y la facturación inteligente.

La innovación y la investigación serán sin duda dos de las fuerzas que impulsen la transición hacia una movilidad más inteligente y limpia. Así pues, ¿qué deberíamos explorar a continuación: los triciclos alimentados por energía solar, las velas y paneles solares en los barcos, o la asistencia de primeros auxilios mediante drones?

Fuente: Tysgal y EEA

Publi_2