El turismo es uno de los sectores más afectados por la pandemia del Coronavirus y necesitará una reinvención para sobrellevarla. Esta crisis no sólo afecta al sector sino a un gran número de actividades que dependían o crecían gracias a la actividad turística, como el comercio o la construcción.


Actualmente nos encontramos en un momento de gran incertidumbre con pocas certezas, salvo que esta crisis va suponer un cambio en el sector y en nuestro modo de vida. El turismo internacional tiene visos de ser el más afectado, ya que a esta crisis sanitaria se le añade la debilidad económica mundial y las tensiones geopolíticas. El cierre de fronteras ha vaciado de extranjeros los principales destinos turísticos.

Futuros escenarios del sector turístico

Es difícil determinar si los cambios en el comportamiento del turista supondrán cambios estructurales y coyunturales en el sector. Los cambios estructurales propiciarán un cambio total en la industria turística desde su dimensión hasta su orientación, mientras que si los cambios son coyunturales volveremos a un estado muy similar a la situación pre- coronavirus (COVID-19).

Cuando la mayor parte de los países salgan de la cuarentena se verá el impacto real de la recesión y su repercusión en los distintos sectores. Además, se observará el grado de confianza de los viajeros.

Reinvención del turismo

Las estimaciones a día de hoy, según la OMT, son prematuras pero los datos muestran el desplome del sector debido a la cuarentena existente en la mayor parte del mundo. Muestra de esta fuerte caída es que ya se están pidiendo ayudas gubernamentales y que se rebaje la carga impositiva.

La situación de cuarentena ya ha provocado ciertos movimientos en algunas instituciones, fruto de la gran crisis económica que acecha al sector. Tanto las instituciones regionales como las locales ya empiezan a plantear nuevas estrategias más enfocadas en el turismo doméstico y de proximidad. Saben que va a ser muy complejo atraer visitantes extranjeros, visto que los países afectados por la enfermedad presentan dinámicas variadas (China ya se encuentra en las últimas fases de la primera ola, mientras que la mayor parte de los países de América se encuentra en las fases iniciales).

Este reenfoque puede ser suficiente para la viabilidad de algunos destinos, pero existen muchas ciudades y lugares que están muy orientados al público extranjero y no pueden sobrevivir sólo con el turista nacional o local. Por esta razón muchos analistas estiman que habrá una caída de precios para volver atraer a estos viajeros foráneos.

La fuerte dependencia o sobredimensión de oferta turística de algunos destinos ha puesto en cuestión dicho modelo económico de esos territorios, debido a la vulnerabilidad de los mismos.

Algunos dirigentes nacionales ya apuntan que su economía tiene que ser más diversificada para tener una menor dependencia del exterior, esto sin duda afectará a una diversificación económica de países con un gran peso turístico. Esto conllevará un flujo de las inversiones a favor de otros sectores como la industria o la agricultura.

La sensación de inseguridad será otro de los puntos críticos, especialmente al contacto social. Actualmente nos están inculcando (y con razón) que una de las mejores estrategias para combatir esta epidemia es el distanciamiento social, algo que en mayor o menor medida nos influirá en el futuro. Este cambio de percepción será especialmente sensible en el turismo urbano o en aquellos destinos que promuevan aglomeraciones de personas, mientras otros destinos menos saturados partirán con una mayor ventaja, como el turismo rural, debido a un mayor contacto con la naturaleza y una menor presencia de turistas y por tanto de población.

La seguridad siempre ha sido un valor fundamental en la industria turística, pero ahora la seguridad sanitaria y la limpieza serán un baluarte de los próximos destinos turísticos. Por tanto aquellos lugares que presenten una buena red de servicios e infraestructuras sanitarias serán mucho mejor percibidos.

Un gran número de dirigentes afirman que es el momento de apostar por claramente la economía verde pero esto se lleva diciendo bastantes años y todavía seguimos con un modelo económico bastante contaminante y poco respetuoso socialmente. Aunque no existan estas políticas ambientales la industria turística deberá ser más sostenible y respetuosa con la sociedad local, si quiere sobrevivir a largo plazo y mejorar su poder de atracción.

La reinvención de un turismo mucho más sostenible, se debe a que esta crisis sanitaria mostró nuestra enorme fragilidad y su fuerte vinculación con el entorno.


Como ya hemos dicho anteriormente existe un alto grado de incertidumbre, pero viajar es una parte intrínseca al ser humano, y por consiguiente la gente querrá seguir desplazándose a otros lugares. Ahora bien la sociedad se va a volver más precavida y variarán sus necesidades e intereses.

Los destinos que mejor se adapten a este nuevo contexto serán los que consigan unos mejores resultados.