En el post de hoy os vamos a hablar del enoturismo, una palabra que, a pesar de ser conocida por todos, no está recogida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Por ello empezamos nuestro artículo buscando “enoturismo” en Google y éste nos devuelve 849.000 resultados por lo que es evidente que la palabra existe, que está viva y que incluso hay quien lo practica.

El enoturismo es una actividad turística que consiste en conocer una región, provincia o zona geográfica descubriendo el tipo de vino que allí se hace, realizando visitas a sus bodegas y asistiendo a catas guiadas. Ejemplos de ello son la Toscana en Italia, la zona de Burdeos en Francia, la costa de California en Estados Unidos pero también encontramos ejemplos de este tipo de turismo en Argentina e incluso en Australia. En España, no es muy difícil encontrar una zona donde encontrar buenos caldos, en la Mancha, en Galicia, en Castilla y León, en Cataluña, por supuesto en La Rioja, y hasta en las Islas Canarias. Se podría decir incluso que somos potencia mundial en producción y explotación holística de la bebida favorita de Baco.

Llegados a este punto debemos aclarar que el enoturismo “no es ir de bar en bar tomándote una copita” sino que es una actividad (si cabe) más enriquecedora. Se trata de conocer la historia, la arquitectura, la literatura y como no, la gastronomía de una zona determinada aprovechando como excusa una denominación de origen o simplemente la fama de un buen vino. Esta modalidad turística genera importantes sinergias con otros sectores, en especial con la restauración y la hostelería, ya que nada casa tan bien como un buen vino y una buena comida y ya de paso, por qué no pasar la noche en un hotel con encanto. Se generan así oportunidades de negocio compartidas que llegan incluso a la oferta de tratamientos de belleza basados en el vino y en las propiedades terapéuticas de la uva.

Sin título-2

Dicen los entendidos que el enoturismo es un nicho de mercado muy interesante para los empresarios del vino. Por todo ello no es difícil encontrar personas interesadas en trabajar en este sector. Es un trabajo entretenido, en el que se sabe un poco de todo (historia, economía, turismo, marketing, técnicas agrícolas, gastronomía…), se está en contacto directo con el público y en un entorno natural. Formar a profesionales con este tipo de perfil ha permitido que las universidades diseñen másteres y títulos de expertos relacionados con el Enoturismo. En la Universidad de Salamanca y en la de Barcelona tienen sus titulaciones implantadas hace ya varios años y en la Universidad de Burgos quieren aprobar un programa de Máster que cuente con el reconocimiento del Ministerio.

Desde Tysmagazine apostamos decididamente por este tipo de turismo que, bien gestionado, sirve para dinamizar espacios rurales deprimidos pero que cuentan con gran potencial patrimonial, paisajístico y gastronómico. El enoturismo se presenta como una clara alternativa al modelo de sol y playa que, a pesar de no aparecer en el diccionario de la RAE, gana adeptos año tras año consolidándose como una modalidad turística en expansión.

Algunos ejemplos de complejos turísticos dedicados al vino en España son:

–   Hotel Parador de Tordesillas (Castilla y León)

–   Hotel Marqués de Riscal (La Rioja)

–   La Casa del Cofrade, Albelda de Iregua (La Rioja)

–   Hotel Emina, Valbuena de Duero (Castilla y León)

–   Casa Palacio Santa Cruz de Mudela (Castilla- La Mancha)

–   Eurostars Monumento Monasterio de San Clodio, Leiro (Galicia)

–   Hotel Parador de Zafra (Extremadura)

–   Hotel del Vino, Cariñena (Aragón)

–   Hotel Parador de Santo Domingo Bernardo, Santo Domingo de la Calzada (La Rioja)

–   Hotel Parador Cambados (Galicia)

–   Hotel Señorío de Briñas (La Rioja)

Autor: Víctor Bouzas