Unos días después de la Cumbre del Clima de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York me gustaría prestar atención a un desafío muy relevante en esta discusión, y muy importante para nuestro futuro: la energía sostenible.

La energía es crucial para el crecimiento de un país; permite que funcionen negocios, escuelas y centros de salud. Pero al mismo tiempo, de cara a las generaciones futuras debe preservar nuestro entorno y respetar el medio ambiente. Como antiguo Comisario de Energía en mis primeros años en la Comisión, soy un firme defensor de que asegurar el acceso a fuentes de energía sostenibles es asegurar a nuestros jóvenes un futuro.

Sin embargo, con alrededor de 1,3 millones de personas sin acceso a la electricidad aún en el mundo, está claro que tenemos que mejorar nuestro juego.

La Unión Europea (UE) está tomando medidas al respecto. Por ejemplo, a través de la Asociación para la Energía entre la UE y África, o con su participación en la iniciativa de la ONU Energía sostenible para todos, a través de la cual nos hemos comprometido a ayudar a los países en desarrollo para que puedan proporcionar servicios energéticos sostenibles a 500 millones de personas en 2030.

Una de las razones por las que el suministro de energía en muchos países en desarrollo es débil y poco fiable es que los marcos regulatorios no propician la inversión. Los gobiernos nacionales deben implementar reformas para impulsar las inversiones y la transparencia de gobierno, lo cual requiere una fuerte voluntad política.

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Fuente: http://elpais.com