A finales de siglo, las playas de Benidorm, de Marbella y de San Sebastián quedarán sumergidas bajo torrentes de agua, al igual que la mayor parte de las infraestructuras que se encuentren en las zonas costeras. El aumento de las temperaturas y el deshielo de los casquetes polares serán los principales causantes. Incluso los viñedos se verán gravemente afectados por las escasas precipitaciones y el posible cambio en las propiedades de la tierra que afectarían a la calidad de la uva.

Estas son algunas de las conclusiones a las que ha llegado la organización conservacionista Greenpeace, que ha decidido recrear con impactantes fotografías las posibles consecuencias que tendrá el cambio climático sobre el Ártico y, en consecuencia, en el resto del planeta. Unos efectos que se producirían en el año 2100 «si no se establecen acciones políticas que favorezcan la protección sobre la zona», afirman desde la organización.

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