Las personas se desplazan por diversos motivos: económicos, sociales y políticos. En la actualidad, el cambio climático se ha convertido en un poderoso motor de las migraciones, que impulsa a una mayor cantidad de personas a trasladarse desde zonas vulnerables a otras zonas más viables dentro de sus países, con el fin de construir una vida mejor.

En un nuevo informe del Banco Mundial publicado recientemente, titulado Groundswell: Prepararse para las migraciones internas provocadas por impactos climáticos, se analiza este fenómeno de los últimos tiempos y se hacen proyecciones para el año 2050. El informe se centra en tres regiones —África al sur del Sahara, Asia meridional y América Latina—y en él se advierte que, a menos que se tomen medidas urgentes de acción climática y en materia de desarrollo, para 2050 estas tres regiones podrían sumar, en total, más de 140 millones de migrantes internos por motivos climáticos. Estas personas se verán desplazadas por las sequías, las malas cosechas, el aumento del nivel del mar y las mareas de tormenta.

Sin embargo, existe una salida: mediante una acción concertada —que incluya iniciativas de alcance mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en combinación con una sólida planificación del desarrollo a nivel de los países— la cantidad de personas forzadas a trasladarse debido al cambio climático podría reducirse hasta en un 80 %, es decir, 100 millones de personas.

 


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Migrantes a causa del clima: el rostro humano del cambio climático

En el informe se analiza en profundidad el ejemplo de Etiopía, Bangladesh y México, tres países con patrones climáticos, demográficos, migratorios, de medios de subsistencia y de desarrollo muy distintos.

Vale la pena detenerse un momento a recordar que detrás de todas las tendencias hay personas reales, que tienen sueños, esperanzas y aspiraciones. Nos reunimos con tres de ellas, cuyas vidas se han visto transformadas de diferentes maneras al tener que enfrentar los impactos del cambio climático.

Según el escenario pesimista, para 2050 las proyecciones indican que América Latina tendrá 17 millones de migrantes internos por motivos climáticos. México es un país grande y diverso en términos de su geografía física, clima, biodiversidad, composición demográfica y social, desarrollo económico y cultura. Es probable que las zonas con cultivos de secano experimenten las mayores tasas de emigración, principalmente como resultado de la disminución de la productividad agrícola. También aumentarán las temperaturas medias y extremas, sobre todo en las regiones de baja altitud (y, por lo tanto, más cálidas), como las zonas costeras del país y, especialmente, la península de Yucatán. Sin embargo, por su condición de país de ingreso mediano alto, con una economía diversificada y en expansión, una población predominantemente urbana y una numerosa población joven que se integra a la fuerza de trabajo, México tiene posibilidades de adaptarse al cambio climático. No obstante, seguirá habiendo bolsones de pobreza, dado que las tasas de pobreza entre los pequeños agricultores, agricultores por cuenta propia y agricultores independientes sensibles al clima suelen ser superiores al promedio.

Medidas que se pueden adoptar

Si bien las migraciones internas provocadas por impactos climáticos son una realidad creciente en muchos países, no tienen por qué convertirse en una crisis. Si cuentan con mejores políticas, para el año 2050 los países podrían reducir en hasta 80 % el número de personas que se verán forzadas a mudarse debido al cambio climático.

En el informe se concluye que los países pueden tomar medidas en tres áreas principales:

1.      Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ahora:

Es necesario adoptar medidas enérgicas en todo el mundo para alcanzar el objetivo planteado en el Acuerdo de París de limitar los incrementos futuros de temperatura a menos de 2 °C para fines de este siglo. Aun con este nivel de calentamiento global, los países no podrán evitar cierto volumen de migraciones internas por motivos climáticos. Si los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero fueran aún más altos, podrían dar lugar a graves alteraciones en los medios de subsistencia y en los ecosistemas, lo que exacerbaría las condiciones conducentes a una mayor migración por motivos climáticos.

2.      Incorporar las migraciones provocadas por impactos climáticos en la planificación del desarrollo:

Es imperioso que los países integren la migración provocada por impactos climáticos en sus planes nacionales de desarrollo. En la mayoría de las regiones, las leyes, políticas y estrategias no están adecuadamente preparadas para encarar el problema de las personas que se trasladan desde zonas de creciente riesgo climático a zonas que quizá ya estén densamente pobladas. Para garantizar la resiliencia y las perspectivas de desarrollo de todas las personas afectadas, es necesario adoptar medidas en todas las fases de la migración (antes, durante y después del traslado).

3. Invertir ahora para mejorar los datos sobre la escala y la magnitud de las migraciones locales provocadas por impactos climáticos:

Se necesitan más inversiones para contextualizar y comprender mejor la escala, la naturaleza y la magnitud de las migraciones provocadas por el cambio climático. Las investigaciones empíricas, complementadas por la aplicación de modelos a nivel de los países, son fundamentales. En este sentido, las nuevas fuentes de datos, entre las que se incluyen las imágenes satelitales y la telefonía móvil, sumadas a los avances en la información sobre el clima, pueden ayudar a los países a mejorar la calidad de la información sobre probables migraciones internas.

Fuente: Banco Mundial