El Escándalo de Wolkswagen  que ha puesto en evidencia la responsabilidad social de una de las mayores empresas automovilísticas del mundo. Aunque  no es el único caso de que una multinacional nos vende que son sostenibles y hacen todo lo contrario.   Existen multitud de empresas con escándalos como las empresas textiles y deportivas en el caso del trabajo infantil, empresas químicas con sus vertidos al medio ambiente, o empresas de bebidas con el consumo exacerbado de recursos hídricos o bancos que desahucian de manera generalizada.  Estas empresas utilizan el término  sostenibilidad como un mero lema publicitario.

La Responsabilidad Social (RS) se promocionó como una herramienta eficaz para que las empresas fueran más respetuosas con el medio ambiente y la sociedad, sin injerencias de las administraciones.   La RS no es por sí misma una mala herramienta, sólo que su carácter voluntario y su laxo criterio de evaluación favorece que ciertas empresas la empleen como una campaña más de marketing. Por esta razón  la ciudadanía debemos ser  mucho más críticos con estas empresas, si las acciones de responsabilidad social son una apuesta clara por la sostenibilidad o un mero lavado de cara.

Creo que la administración jamás debe dejar sus funciones de regulación, especialmente en criterios tan importantes en nuestra calidad de vida como es el medio ambiente  o los derechos sociales. Aunque progresivamente las regulaciones ambientales y sociales son más rigurosas,  cada cierto tiempo vienen corrientes liberales a favor de una desregulación cada vez mayor del mercado, con el mantra que el mercado autorregula  a las empresas, y que si una empresa actúa mal es castigada por los inversores. Pero si las emisiones no estuvieran reguladas, habría escándalo? Lo dudo.  Todas estos intangibles ambientales si  no están regulados, no  se tienen en cuenta por las empresas. Cuando la sostenibilidad entra en conflicto con los beneficios, ya sabemos quien va perder. Por mucho que nos lo intenten vender. Como sociedad debemos procurar un regulación que favorezca una actuación justa de las empresas no de carácter  solidario.  Por lo menos, mientras que no exista una mayor conciencia social y ambiental, y los accionistas presionen activamente para que las empresas sean responsables.

A pesar de ello creo que la responsabilidad social es un paso adelante y una herramienta valiosa, que ha propiciado una mejora en la sociedad y en el entorno. Existen empresas que creen en ello y su actividad es encomiable.  Ahora bien,  no nos podemos creer en todo lo que nos dicen, ni fiarnos de la buena fe de las empresas, ya que su objetivo principal es buscar máxima rentabilidad para sus accionistas.

Para terminar, decir que la responsabilidad es nuestra, ya que somos los consumidores los que podemos premiar o castigar las actuaciones de las empresas, no sólo mirando el precio del producto o servicio, sino  analizando como lo han creado y sus efectos en el entorno. De este modo crearemos una sociedad más justa y protegeremos el medio ambiente.

 

Xoel Fasida

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