La construcción sostenible o verde es un término profundamente vinculado al desarrollo sostenible, entendiendo el mismo como la contribución del sector de la construcción a un desarrollo social, económico y ambiental viable y responsable en el tiempo. Lo que comenzó como una moda se ha convertido en una tendencia cada paso más asentada. A pesar de ello, la imagen que se tiene de la construcción sostenible es que incrementa los costes. Poco a poco, se está comprobando que el retorno económico del ahorro energético y de recursos hace viable este tipo de construcción a medio y largo plazo, además de sus grandes ventajas ambientales.

El sector turístico no es ajeno a esta tendencia y progresivamente se están introduciendo en instalaciones turísticas que integran medidas de construcción sostenible, especialmente en los grandes complejos hoteleros.

Al principio empezó a implantarse como una estrategia de marketing, ya que la construcción sostenible y su certificación han permitido a establecimientos turísticos diferenciarse de la competencia. Pero progresivamente este tipo de construcción se está asentando dentro del sector turístico como una clara ventaja competitiva, por su reducción de costes a largo plazo.

La construcción sostenible o verde se podría definir como “la satisfacción de las necesidades actuales de habitabilidad, uso de espacios o infraestructuras sin hipotecar las necesidades de las generaciones futuras, garantizando el respeto al medio ambiente y una adecuada calidad de vida de la sociedad”.

A continuación mostraremos las definiciones de dos autores, que nos permitirán tener una mejor comprensión del término y una imagen más global del mismo:

El concepto de construcción sostenible se dirige hacia una reducción de los impactos ambientales causados por los procesos de construcción, uso y derribo de los edificios y por el ambiente urbanizado (Lanting, 1996).

La construcción sostenible abarca, no sólo los edificios propiamente dichos, sino que también debe tener en cuenta su entorno y la manera cómo se comportan para formar las ciudades. El desarrollo urbano sostenible deberá tener la intención de crear un entorno urbano que no atente contra el medio ambiente, con recursos, no sólo en cuanto a las formas y la eficiencia energética, sino también en su función, como un lugar para vivir (WWF, 1993)

De las anteriores definiciones y de otras muchas, se concluye que la construcción sostenible abarca todo su ciclo de vida desde el diseño, la realización (incluido la producción de materiales), mantenimiento, modificación (rehabilitación, habilitación) hasta la demolición de cualquier edificación o infraestructura, como equipamientos, instalaciones, viviendas, etc.

Además la construcción sostenible debe contemplar todos los posibles efectos sobre el medio ambiente y crear un entorno saludable para la actividad antrópica, por tanto no se debe restringir a la propia obra, y debe contemplar el emplazamiento de la obra y su entorno.

Autor: Jose Taboada