La reducción y eliminación de residuos se ha convertido en unos de los principales problemas ambientales, afectando no solo a las empresas sino también a toda la sociedad.  Por esta razón la legislación se ha vuelto cada paso más restrictiva, obligando a que las empresas gestionen de una forma adecuada los residuos generados en su proceso productivo.

La correcta gestión de residuos de una empresa, además de contribuir a proteger nuestro entorno y cumplir con la ley, mejora su imagen tanto internamente como externamente, y la eficiencia de sus procesos. Esta mejora de eficiencia e imagen supone incrementar la competitividad de la organización a medio y largo plazo.

Las empresas que tienen un sistema de gestión ambiental como la ISO 14001, ya tienen muy interiorizada la gestión de residuos y el beneficio que supone para ellas. Poco a poco la mentalidad está cambiando en el sector empresarial que empieza a ser consciente de que una correcta gestión de los residuos puede suponer una ventaja competitiva. Sin  embargo aún existen muchas pequeños y medianos negocios que siguen sin realizar una correcta gestión de sus deshechos especialmente los asimilables a los residuos urbanos, donde la legislación es menos restrictiva.  Por esta razón, en este post nos centraremos en la gestión de residuos urbanos de las empresas.

En primer lugar lo que tiene que hacer una entidad es concienciarse para generar la menor cantidad de residuos posible y en el caso de que sea inevitable generarlos, que estos sean fácilmente reciclables. Por eso la organización tiene que analizar qué materias está utilizando en su sistema productivo y si existen alternativas más sostenibles.

En el caso de generar residuos se debe fomentar su reciclaje. En los países que existe un sistema de reciclaje institucionalizado ya hay organizaciones, públicas o privadas, que se dedican específicamente al tratamiento de este tipo de materiales. En el caso de España una de las más conocidas es Ecoembes, que se dedica a la recuperación y reciclaje de envases.

Para que estas organizaciones reciclen los residuos de las empresas e instituciones debemos disponer contenedores para separar materiales acordes a las dimensiones y características de nuestra empresa.  Existen multitud de tipologías de estructuras de reciclaje, os vamos enseñar dos ejemplos de contenedores de Kaiser+Kraft.

Recipientes de pequeñas dimensiones para tiendas y pequeñas oficinas como el modelo Hailo o de mayores dimensiones para grandes organizaciones y empresas como la siguiente isla cuádruple de recogida selectiva.

Pero no sólo basta con que la empresa ponga contenedores para separar materiales, también es necesario concienciar a los trabajadores para que depositen los residuos correctamente. Se debe hacer especial énfasis en el personal de limpieza, para que cuando vacié los residuos los deposite en el contenedor adecuado para su reciclaje (En el caso de España: vidrio, envases, papel, bolsa verde y/o residuos orgánicos).  Si el personal de limpieza no realiza su labor de una manera adecuada, la gestión de residuos será un fracaso.

Posteriormente se debe informar y concienciar a los clientes y establecer una disposición adecuada de contenedores de recogida selectiva. Actualmente ya es habitual encontrarlos en los aeropuertos, estaciones de tren o centros comerciales. Pero es mucho menos habitual que estén en pequeños establecimientos, como tiendas u oficinas.

Por otro lado los colectores de reciclaje se deben situar en zonas de fácil acceso, tanto para los usuarios como para los trabajadores.

 

Tanto las empresas como los ciudadanos pueden contribuir notablemente con pequeños gestos a la protección del medio ambiente, mejorando su economía.