Cuando se habla de ciudades creativas, los diseñadores dicen Nueva York; los artistas, París; los músicos, Londres; los cinéfilos, Los Ángeles; y los literatos, Barcelona. Sin embargo, existen muchas oportunidades para la creatividad fuera de las grandes metrópolis.

Las llamadas ciudades emergentes en Latinoamérica y el Caribe—aquellas con poblaciones inferiores a los 2 millones de habitantes—gozan en este momento de un potencial de crecimiento económico y demográfico que en muchos casos resulta superior a la media nacional. En consecuencia, estas urbes no tardarán en tener una demanda cultural y de servicios creativos tan grande como la de las mega ciudades. Si se preparan para esto, pronto los diseñadores, artistas, músicos, programadores, literatos y gestores culturales a nivel mundial estarán mirando a las ciudades emergentes como fuentes de creatividad y talento.

Las industrias basadas en el conocimiento intensivo tales como la tecnología, las finanzas y los servicios creativos se ven altamente beneficiadas cuando están aglomeradas. Cuando estas industrias tienen la posibilidad de compartir ideas y experiencias, es allí donde ocurre la innovación. Por esto las ciudades resultan tan atractivas para quienes ven en ellas un cúmulo de industrias y experiencias, nuevas oportunidades y medios para mejorar su calidad de vida.

Según “La Economía Naranja”—una publicación del BID —América Latina y el Caribe tienen la capacidad de proveer 107 millones de empleos a jóvenes talentosos en el campo de la economía creativa. Hoy en día las oportunidades en esta industria se han establecido principalmente en las ciudades mega (Bogotá, Buenos Aires, Sao Pablo, Lima, Santiago) por que es allí dónde se concentra la principal demanda de estos productos y servicios.

No obstante, dadas las características económicas y demográficas de las ciudades intermedias en la región, éstas llegarán a demandar tantos productos y servicios culturales y creativos como las ciudades mega. De allí la importancia de generar clústers y fortalecer la industria de las ideas en las ciudades emergentes: es la oportunidad de promover auténticas  Kreatopolis (ciudades creativas) en las que sea posible “crear un ambiente conducente a la reproducción del capital intelectual.“  Y con ello responder a la necesidad que tiene nuestra región de “retener, atraer, capturar y reproducir el talento de un segmento de la población, que por lo general se encuentra subvalorado socialmente y pobremente remunerado económicamente.” (La Economía Naranja p.79, 153).

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Fuente: http://blogs.iadb.org

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