Recuperar la memoria perdida y las mejores enseñanzas de la construcción mediterránea es la premisa que mueve una nueva corriente de la arquitectura que busca diseñar edificios que ahorren energía y materiales para levantar casas que dejen la menor huella ecológica posible sobre el planeta. Así, se ha visto en el recién celebrado Congreso Mundial de Edificación Sostenible de Barcelona. Es una arquitectura que persigue una mejor adaptación al entorno (orientación al sur, trampas de calor, ventilación cruzadas…) e integrar el uso de la vegetación, el agua y la sombra. Pero tampoco renuncia a la tecnología, como el uso creciente de la geotermia mientras se reclama que el Gobierno ponga fin al bloque a la energía fotovoltaica. «La nueva arquitectura debe tender hacia un compromiso ambiental», dice Miguel Ángel Díaz Camacho, presidente de la Asociación de Sostenibilidad y Arquitectura.

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Fuente: www.lavanguardia.com