Hoy vamos a aprender algo más sobre bioconstrucción de la mano de la arquitecta Ángela Martínez Lago, especializada en eficiencia energética y bioconstrucción. Forma parte de ESPIGA Asociación galega para a bioconstrución, que se dedica a la formación y divulgación de esta forma de construir.

P- En términos generales, ¿en qué consiste la bioconstrucción?

La bioconstrucción es una forma de construir respetuosa con el medioambiente y con la salud de las personas. Se trata de un enfoque global que se integra con el resto de requisitos que debe cumplir un edificio.

El respeto al medioambiente se logra priorizando el uso de materiales y técnicas de baja huella ecológica, bien porque procedan de recursos cercanos o renovables, o porque en su fabricación no se produzcan impactos ambientales (o se reduzcan en gran medida). A esto se añade un diseño bioclimático que permita aprovechar la energía solar y la iluminación natural, complementado con un buen aislamiento e inercia térmica, de manera que se reduzca la necesidad de climatización sin perder confort.

Este tipo de construcción consigue ambientes saludables, principalmente, mediante el uso de materiales naturales, no tóxicos, que contribuyan a regular la humedad interior y no generen ningún tipo de emisión nociva. Diseñar y construir espacios sanos es muy importante, pues pasamos buena parte de nuestro tiempo en el interior de edificios, donde muchas veces la calidad del aire es peor que en el exterior.

 


P- ¿Qué ventajas presenta la bioconstrucción frente la construcción tradicional? Y según tu experiencia ¿qué valoran los clientes y usuarios de estas viviendas?

La bioconstrucción parte de la tradición constructiva de cada lugar, incorporando el conocimiento técnico de hoy para alcanzar los requisitos actuales de seguridad y habitabilidad. Las formas de vida han cambiado y los estándares de salubridad, ahorro energético, etc. no son los mismos. Es decir, no se trata de una vuelta al pasado, sino de un aprendizaje de las técnicas que pueden seguir siendo válidas, especialmente la bioclimática y el aprovechamiento de los recursos del lugar, mejorándolas con los conocimientos y los medios actuales.

La diferencia frente a la construcción, digamos, más “estándar” a día de hoy, consiste básicamente en ir más allá, buscando una mayor calidad con soluciones que no siempre van a suponer un mayor coste económico.

Las motivaciones de quienes optan por la bioconstrucción pueden ser variadas: la coherencia con unos principios ecológicos, la búsqueda de un espacio saludable, el respeto a la tradición constructiva… o una combinación de varias de estas cuestiones. Después, ya en fase de uso, creo que prima el confort que se consigue en estos edificios. Algo que a priori parece más difícil de cuantificar, pero que es esencial.

P- ¿De qué proyecto o proyectos te sientes más orgullosa?

Cada proyecto surge de unas necesidades, y tiene unos condicionantes diferentes. Según esto, en cada caso se podrá alcanzar un nivel de sostenibilidad. Es muy difícil a día de hoy conseguir un edificio 100% bioconstrucción, pues la propia actividad de construir genera unos impactos; lo importante es tratar de minimizarlos. Cualquier mejora a una edificación convencional, ya sea por el uso de materiales naturales, un diseño bioclimático, o estrategias de ahorro de agua, por ejemplo, suponen ya un avance considerable.

En los últimos años cada vez he podido incorporar más aspectos de bioconstrucción en los proyectos en que participo. Valoro mucho este recorrido, el percibir un mayor interés por este enfoque y tener los medios para materializarlo.

También me gusta destacar que formo parte de la asociación ESPIGA, que es un referente en bioconstrucción no sólo en el ámbito gallego sino también a nivel nacional. Esta asociación ha permitido crear una red de personas interesadas en este tema, así como la divulgación a través de la organización de jornadas y talleres. La respuesta de quienes asisten a estas actividades es siempre muy positiva.

P- En la bioconstrucción se suelen emplear materiales de bajo impacto, como adobe, madera o piedra. Como arquitecta gallega, ¿cómo ves la situación de que Galicia sea una potencia forestal y la madera tenga tan poco peso como material constructivo?

Es una tradición constructiva que se ha ido abandonando en favor, principalmente, de las estructuras de hormigón. Los edificios antiguos tenían sus problemas de habitabilidad que podrían haberse estudiado y mejorado, pero en su lugar creo que aquí se dio un rechazo al pasado y una fe ciega en el progreso, entendido como “lo nuevo”.

Afortunadamente en los últimos años creo que está habiendo un renacer de la construcción con madera, con una recuperación de los oficios y del saber técnico.

Sin embargo, en Galicia no se ha apostado por un cultivo de bosques autóctonos de calidad. Es contradictorio que para hacer una estructura de madera maciza, sea más barato importar maderas de fuera, generalmente del Norte de Europa, que utilizar especies locales.

En cuanto a la tierra, tenemos ejemplos de construcción con tapial en Monforte de Lemos. Aunque muchos de los edificios con muros de tapial están en ruinas porque se han ido abandonando, son ejemplos valiosos de nuestro patrimonio que se pueden rehabilitar.

La piedra en cambio sí se valora, aunque muchas veces se opta por dejarla vista aun en los casos en que no es lo óptimo. Los muros de piedra habitualmente se recubrían con revocos de cal, que los protegían frente a la humedad. El cemento no funciona tan bien, y puede llegar a deteriorar el muro que en teoría debiera proteger.

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P – Nos encontramos ante una de las peores crisis ambientales (pérdida de biodiversidad, crisis climática, contaminación, …) ¿Crees que estamos realmente concienciados con la importancia de la sostenibilidad en la construcción?

La conciencia ecológica va creciendo, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Para alguien ajeno al sector de la construcción no siempre es evidente que este sector genera grandes impactos ambientales.

Se está avanzando en el ámbito de la eficiencia energética y el uso de energías renovables, impulsado por cambios en la normativa legal. Hay bastante difusión en los medios de comunicación, por tanto es algo que se conoce más. Pero este es sólo uno de los aspectos de la bioconstrucción. Otros, como los relacionados con la salud o la reducción de la huella ecológica, son menos conocidos.

Por otra parte, a algunas empresas les interesa posicionarse teniendo unas instalaciones punteras en cuanto a sostenibilidad. Socialmente se valora cada vez más la ecología, y las empresas “ganan puntos” cuidando estas cuestiones. Sea por convicción o como estrategia de promoción, creo que cualquier trabajo bien hecho puede servir de escaparate y ayudar a la generalización de esta otra forma de construir.

P- ¿Por qué la mayoría de la gente no se embarca en construir este tipo de vivienda? ¿Crees que puede ser por desconocimiento o porque no es lo habitual?

Sí, creo que principalmente por desconocimiento, ya que a día de hoy no es el estándar. Hay quien nunca ha oído hablar de estas cuestiones y puede creer que es algo “alternativo”, con poca base técnica. Hacen falta más ejemplos construidos, cercanos, que ayuden a superar ciertos miedos o prejuicios.

Además, existen ciertas inercias en el mundo de la construcción. Muchas empresas constructoras están habituadas a trabajar de una determinada manera, y no es fácil introducir innovación o recuperar técnicas de la arquitectura tradicional, cuando se van perdiendo los oficios o se quieren usar materiales que se salen de la norma. Esto obliga a veces a tener una actitud de un cierto activismo para quienes optamos por la bioconstrucción a nivel profesional.

Por otro lado, la bioconstrucción abarca todo tipo de edificación, no sólo vivienda. Sería deseable que la administración promoviese la construcción o rehabilitación de edificios para equipamientos incorporando estos criterios. Siempre dentro de actuaciones urbanas también sostenibles, para servir de referencia y contribuir a impulsar este cambio.

P- Desde tu punto de vista ¿Cómo ves el presente y el futuro de la arquitectura sostenible?

Creo que se está dando un aumento del interés y la demanda de una arquitectura sostenible, que cada vez tiene una mayor aceptación. Espero que esta tendencia vaya en aumento, y que no se pierda de vista que hay gran cantidad de edificios abandonados que se podrían rehabilitar.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, es más efectivo rehabilitar dando un nuevo uso a una edificación existente, que construir desde cero.

Ángela Martínez Lago

Pienso que la idea que mucha gente tiene de la bioconstrucción es la de una vivienda unifamiliar de nueva construcción en un lugar idílico. Y sin embargo, puede ser mucho más sostenible construir edificios de otra escala en un entorno urbano. Esto está relacionado con nuestros modos de vida, y con la posibilidad de tener cerca el trabajo y los equipamientos, para poder evitar depender del coche en los desplazamientos diarios. El qué se construye y dónde, dentro de una visión más amplia de protección del territorio, es también fundamental.

Ante la perspectiva de la crisis climática, es urgente cambiar la forma de abordar la arquitectura.