Territorio gallego en crisis, cuando los arboles no dejan ver el bosque

Territorio gallego Ribeira Sacra

Interiorizar que Galicia es un territorio que está en plena crisis es algo nos cuesta percibir así que vamos a explicar por qué sucede esto poniendo especial énfasis en los síntomas en vez de en las causas. En los últimos años el paisaje se ha erigido como elemento básico en la ordenación del territorio gallego pero, en general, ello provoca que nos estemos fijando en los pequeños detalles como el “feísmo” y no tanto en la manera de construir un país.

El paisaje, aunque tiene una relación intrínseca con la percepción, no debe hacer que nos detengamos sólo en lo que vemos sino en sus causas que han llevado a nuestro territorio a su situación actual. Creo que las redes sociales han favorecido la viralización de las aberraciones que se hacen en nuestra tierra. Se buscan titulares acompañados de imágenes impactantes que sean fácilmente replicables y sin reflexión. Ello provoca que no recapacitemos sobre los verdaderos problemas que están sacudiendo Galicia.

Desde mi punto de vista, las causas de que el territorio gallego esté en crisis son varias y se hace muy poco énfasis en ellas.

  • La despoblación. Este es un problema complejo, pero el interior de Galicia se está desertificando demográficamente, aparentemente sin ninguna propuesta que pueda frenarlo frenarlo. Galicia lidera la caída de la población rural de España y la mayor parte de las cabeceras comarcales como Sarria, Lalín, Carballiño o Verín, no dan compensado está pérdida poblacional. En muchos casos estas villas sufren para conservar su población municipal y no perder la categoría.
  • Esto supone a nivel cultural una gran pérdida del patrimonio. Si se analizáramos todos los bienes patrimoniales que están en estado ruinoso, quedaríamos asustados, sin contar la gran pérdida de patrimonio inmaterial que es imposible de cuantificar. Respecto al patrimonio cultural, el abandono puede producir efectos positivos debido a la naturalización del medio, aunque en muchos casos el abandono del rural favorece los incendios forestales, una auténtica plaga en Galicia.
  • La concienciación. Las chapuzas gallegas que se hacen en nuestra tierra se deben, en muchos casos, a la nula concienciación y educación social. Existe algúna iniciativa como el Proxecto Terra que ha ayudado a mejorar la concienciación. Pero a pesar de esta excelente propuesta, la sociedad en general presenta una desconexión con los técnicos y los profesionales del sector. No se puede proteger lo que no se conoce y para que se conozca hay que informar y educar a la población. En muchos foros se habla de que existe una ley ambiental, de patrimonio, etc, pero yo creo que ese debe ser el último paso. La gente no debe abstenerse de hacer barbaridades urbanísticas por miedo a la ley, sino porque cree que es incorrecto.
  • Una planificación territorial (urbanística, ambiental y paisajística) que no despega. En las últimas décadas la ley del suelo ha tenido demasiadas modificaciones. Sólo los técnicos que se dedican al sector, están al tanto de los cambios normativos. La mayor parte de la sociedad tiene un total desconocimiento urbanístico. Además, menos de un tercio de los planes (PXOM) están adaptados a la LOUGA (Ley de Ordenación Urbanística y protección del medio rural de Galicia) que es del 2002, ya pasaron años (sólo 100 PXOMs están adaptados a dicha ley). Está claro que no hay interés social, ni político por ordenar nuestro territorio. Muestra de esta crisis es que muchos estudios de urbanismo han echado el cierre o se niegan a realizar planeamiento.

Planeamiento adaptado a la LOUGA

  • Desaprovechamiento del talento. Este es más un síntoma que una causa, pero quería reforzar esta idea. Muchos de los profesionales que se forman (arquitectos, ingenieros, biólogos, ambientólogos, geógrafos, etc.) no podrán desempeñar su formación, por lo menos en Galicia. ¿Cuántos profesionales conocéis que emigraron, que están en paro o subempleados? Y enlazo con la verdadera causa de este claro síntoma.
  • Falta de oportunidades. Galicia presenta una tasa altísima de paro (17% en 2016), perjudicando a la mayoría de los graduados de nuestras universidades, que no encuentran oportunidades. Es difícil crear un territorio sostenible sin utilizar a las personas mejor formadas de nuestra tierra. Las ciudades y territorios más dinámicos realizan políticas que fomentan el talento y la innovación permitiendo crear un ambiente de oportunidades. Si le preguntais a cualquier emprendedor os mostrará que a pesar de la publicidad, emprender es una carrera de obstáculos. A continuación podéis ver la tasa de paro gallega en relación a la Unión Europea, como muestra de esta realidad.

Tasa de Paro regiones Europa

  • Somos la Europa pobre. A lo mejor a alguien le molesta, pero es así, Galicia está por debajo del 80% del PIB per cápita de la UE (2016), y en los últimos años nos hemos distanciado de la media europea. Por si alguien cree que vamos muy bien, que analice los datos del Eurostat. Cuando una sociedad es pobre el menor de los problemas es su paisaje.

Si queremos mejorar tenemos que demandar una economía apoyada en el conocimiento, el desarrollo de los recursos endógenos y basada en la sostenibilidad. Como sociedad debemos fijarnos más en el por qué hemos llegado a esta situación y cómo reconducir el rumbo en vez de centarnos en criticar los síntomas. Es muy fácil criticar a las personas que plantan eucalipto, que hacen un galpón de ladrillo visto, pero nos preguntamos por qué lo hacen, qué alternativas tienen y si tienen a acceso a esas alternativas. Cuando realizamos las críticas, hacemos la valoración desde nuestro punto de vista, sin ninguna empatía y conocimiento de la persona que hizo esa actuación (su nivel económico, educativo, etc).

Creo que las redes sociales son herramientas muy útiles, pero por desgracia también fomentan la crítica fácil y la ausencia de reflexión. Y en el caso del territorio gallego, estamos criticando el síntoma, la fiebre del feísmo, y no la causa, la existencia de un  modelo socioeconómico y territorial poco respetuoso.

Autor: Jose M. Taboada  

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