El peligro de las especies pirófilas en los incendios forestales

Las especies pirófilas o pirófitas son  aquellas especies vegetales que tienen afinidad por el fuego, uno de los mejores exponentes es el eucalipto. 

Las especies pirófilas en si mismas no son malas o buenas, igual que las invasoras. Solamente se han adaptado de la mejor manera a su hábitat. El problema lo genera el ser humano cuando introduce estas especies  fuera de su hábitat, generando grandes desequilibrios.

Uno de los mejores ejemplos es la introducción del eucalipto en las regiones atlánticas de la península, como es el caso de Galicia y Portugal. Su expanción ha sido fulgurante debido a su rápida adaptación a estas zonas y su rápido crecimiento, frente  a otras especies autóctonas como el roble o el abedul. Su expansión en Galicia y otras zonas de la península se relaciona con la producción de pasta de papel, relegando a los bosques autóctonas a una posición residual.  Pero en este caso no vamos a tratar el grave problema de la perdida de biodiversidad producida por la proliferación del eucalipto.

En el post de hoy, nos vamos hablar del eucalipto  como  uno de los grandes agravantes de los incendios forestales.  Hace unos días la imagen de como la vegetación autóctona, en Quinta da Fonte (Portugal) impidió que se quemaran las casas, se viralizó por las redes sociales y puso relieve el peligro de las plantaciones de eucalipto. Aunque es una hermosa imagen, la vegetación autóctona rara vez puede parar un incendio forestal, normalmente ralentiza  la propagación del fuego. Mientras que especies como el pino y el eucalipto, favorecen la propagación del incendio. En el caso de los eucaliptos cuentan con unos compuestos volátiles inflamables, como se explica en el informe ‘Wildfires and landscape dynamics in Portugal: a regional assessment and global implications’.  Otro de los agravantes es que estas especies  producen  una gran sequedad del suelo, en relación a especies autóctonas (atlánticas). Si le añadimos que estas especies cuando hay un incendio, no mueren, se quema la parte aérea pero en unos meses vuelven a brotar, volviendo a colonizar el territorio. Tenemos un cóctel perfecto para enquistar el problema de los incendios forestales para muchos años.

Algo que hay  que dejar claro,  estas especies favorecen los incendios forestales, pero no los generan (un gran porcentaje de las causas son por causas antrópicas, y cuando se debe por causas naturales, normalmente es producido por un rayo, nunca por autocombustión de estas especies). El problema como ya hemos dicho no se debe a las especies pirófilas en si, sino a la mano del hombre, por su  mala gestión y ordenación del espacio forestal.

Tradicionalmente las administraciones han  mirado para otro lado, o han favorecido la proliferación de estas plantaciones. Si le añadimos el abandono del rural, como es caso de Galicia, muchas de estas especies  no sólo han colonizado  la zona de monte “saltus” si no ya se extiende por las tradicionales agras de los núcleos rurales.

Poco  a poco, se ha aumentado la concienciación y las administraciones están introduciendo medidas para restringir  estas especies, aunque desde mi punto de vista, creo que son escasas.  Hace ya unos años, en el 2011, 20 organizaciones de conservación de la naturaleza y colectivos ecologistas de carácter estatal y de Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco conscientes del grave problema que es  la proliferación del eucalipto publicaban “Una Visión Común sobre el problema de las plantaciones de eucalipto”.

Desde TYS Msagazine esperamos que los incendios forestales, sean cosa del pasado y que tanto las administraciones como el resto de la sociedad, promuevan una gestión responsable y sostenible de nuestro medio rural.

Autor: Jose M. Taboada  

 


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