Países desarrollados y en desarrollo, ¿una clasificación obsoleta?

Según su capacidad de innovación, los países se han dividido tradicionalmente en dos amplias categorías: países desarrollados o industrializados (el norte) y países subdesarrollados o en desarrollo (el sur). En cambio, varios científicos y organizaciones han tratado de desafiar esta clasificación para reconocer a los países que han alcanzado una etapa intermedia de desarrollo social y económico.
 


Ahora, un equipo de investigadores brasileños ha publicado en la revista ‘PLOS Neglected Tropical Diseases’ un estudio en el que concluyen que la clasificación de países desarrollados y en desarrollo es, efectivamente, demasiado simplista y aparta el rol clave que un grupo de países innovadores en desarrollo (IDCs, por sus siglas en inglés) están cumpliendo en el ámbito de la salud pública.

En 2005, se llamaron IDCs a los países que, según su número de patentes por PIB per cápita, figuraban entre los primeros 25, a pesar de que el Banco Mundial no los consideraba como economías de altos ingresos.

En este nuevo artículo, Alexandre Vasconcellos, del Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Brasil, junto con Bruna Fonseca y Carlos Morel de Fiocruz, refinan esta clasificación a partir del número de solicitudes de patente internacional (PCT) y crean una lista actualizada de IDCs. Los investigadores analizan además las publicaciones en revistas internacionales de los científicos de estos países para examinar su contribución general a los problemas de la salud pública.

Además de los países calificados como IDCs desde 2005, el estudio suma a Turquía, la Federación de Rusia y Ucrania, y se destaca el creciente papel de China en el ámbito de la innovación. Los resultados de los investigadores también muestran que los IDCs priorizan la investigación sobre enfermedades tropicales desatendidas (ETD): más del 2 por ciento de todas las publicaciones científicas de Brasil se centran en las ETD, y más del 1 por ciento de todas las publicaciones científicas publicadas en Tailandia, Argentina e Indonesia también se enfocan en las ETD.

Además, un análisis de las redes de coautoría señala que los IDCs pueden tener un papel crítico en la vigilancia, control y prevención de epidemias. En la epidemia de Zika, centrada en Brasil, los médicos e investigadores brasileños tuvieron un papel fundamental en la generación y distribución del conocimiento utilizado para detectar y controlar su impacto. Por el contrario, la epidemia de ébola que no abarcó a países IDCs se basó, principalmente, en la experiencia externa para controlar la enfermedad.

“Dividir a los países en dos grupos: ricos y pobres, desarrollados y en desarrollo, líderes y seguidores, nos parece cada vez más simplista, poco realista y una herencia de la época colonial”, afirman los investigadores. “Nuestra investigación muestra claramente un papel prominente de los IDCs en la innovación de la salud, la investigación y en la preparación, prevención y control de epidemias”.

Referencia bibliográfica
Vasconcellos, A. G., e Fonseca, B. D. P. F., & Morel, C. M. (2018). Revisiting the concept of Innovative Developing Countries (IDCs) for its relevance to health innovation and neglected tropical diseases and for the prevention and control of epidemics. PLoS neglected tropical diseases, 12(7), e0006469.


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