Incentivar la transformación de la biomasa podría generar 12.600 empleos

España es un país con abundancia en recursos biomásicos, no solo de residuos forestales, sino también de subproductos agroganaderos, pero se halla a la cola entre los países que lo aprovechan para convertirlo en energía “limpia”. Los expertos coinciden en que la valorización energética de la biomasa es una alternativa eficiente y sostenible a la urgente necesidad de reorientar el modelo productivo hacia un modelo circular basado en la bioeconomía.


 

Por ello, la Unión por la Biomasa (integrada por 37 entidades) ha demandado al Gobierno que revalorize la biomasa y de incentivos para fomentarla. Asegura el sector, que si se rediseñan los incentivos, es capaz de crear en 2021 unos 12.600 empleos adicionales, sobre todo en zonas rurales con riesgo de despoblamiento, que es donde se concentran la mayor parte de los recursos biomásicos.

El Balance Socioeconómico de las Biomasas en España, elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI), señala que el sector tiene un balance positivo anual (diferencia entre la aportación a las arcas públicas y ahorros medioambientales y la retribución específica percibida por la actividad) de 1.323 millones de euros que, en un escenario más incentivado, podría rozar los 2.150 millones de euros en los próximos tres años.

España es el tercer país de Europa en territorio forestal

Desde AFI, Pablo Hernández incide en el “enorme potencial” de la biomasa, ya que España es un país con abundancia en recursos biomásicos que están “ociosos”. Explica que en la suma de generación eléctrica la biomasa, el biogas y la fracción orgánica de residuos municipales (FORM) apenas suponen un 2%, y que en países donde no tienen más recursos, como Alemania o Francia, el peso es mayor, sin contar con Finlandia, donde alcanza el 20%.

En su opinión, es necesario “poner en valor las externalidades de la biomasa“, como el ahorro en emisiones de CO2 o en prevención de incendios, y su valor añadido por generar puestos de trabajo, dinamizar la actividad económica y ayudar a cumplir con los objetivos medioambientales y de equidad territorial ante el grave problema de la despoblación rural.

Más de la mitad del territorio de España es forestal, 27,7 millones de hectáreas. Es, en este sentido, el tercer país en Europa, por detrás de Suecia y Finlandia. El dato lo recuerda la presidenta de la Confederación de Organizaciones de Silvicultores de España (COSE), Patricia Gómez. “Nuestros montes demandan que se les gestione de manera sostenible” y de esta forma se contribuiría a “evitar los enormes incendios forestales que cada año asolan nuestro país”, explica.

“No deja de ser una paradoja, que un país rico en recursos naturales” no consuma apenas energía de biomasa y en el “monte se acumulan unos 40 millones de metros cúbicos” con el riesgo de incendios forestales que eso supone, insiste. “Pedimos mayor apoyo a este sector” que tiene capacidad para generar empleo, riqueza y beneficios ambientales, sobre todo, en el medio rural.

El ejemplo del aceite de oliva

El presidente de APPA-Biomasa, Jordi Aguiló, reclama que se articulen subastas específicas para la tecnología de la biomasa, la creación de una comisión interministerial para poder consolidar las externalidades y beneficios que aporta a España, así como eliminar la actual limitación a su juicio “arbitraria” de generación de energía de 6.500 horas al año (el gas, por ejemplo, no tiene ese límite).

El presidente de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), Pedro Barato, en representación del sector agroganadero, destaca el trabajo que se hace en el primario en el que se ha dado soluciones a un problema como los subproductos agroganaderos que además se ha convertido en valor añadido. Pone de ejemplo el sector del aceite de oliva, alimento del que España es el primer productor mundial.

“Cuando hemos sacado todo de la aceituna”, los restos se llevan a “biomasa y producimos una energía limpia, de mucho valor añadido para el territorio” en términos de empleo y medioambientales. La biomasa ofrece, sobre todo en el medio rural, importantes posibilidades de empleo “especialmente en zonas rurales con riesgo de despoblamiento que suelen coincidir con áreas con gran cantidad de recursos biomásicos“, recalca Barato.

Fuente: 20 minutos


 

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