Impulsando la acción climática: por qué las ciudades están a la vanguardia

Teherán, Managua, Vancouver, Manila, Montreal, Ougadougou, Nueva York: Siete ciudades que amo y donde he tenido el placer de vivir. Cada una es rica en belleza, historia y cultura, y posee características urbanas particulares. Pero estas ciudades enfrentan un desafío compartido que, de ser desatendido, podría comprometer su existencia entera: el cambio climático.

Mi ciudad natal, Teherán, se encuentra en riesgo severo de escases hídrica, con la mayoría de sus reservorios llegando a niveles críticamente bajos en los últimos años debido a la reducción de lluvias y el incremento de las temperaturas. Vancouver y Nueva York son zonas costeras, vulnerables a marejadas ciclónicas y al aumento del nivel del mar durante las próximas décadas. En 2009, muchas personas perdieron su hogar en Ouagadougou debido a inundaciones y a la lluvia más intensa registrada en la ciudad en 90 años. En Manila, las poblaciones deben enfrentarse constantemente a los impactos de tormentas y tifones.

Mundialmente, 70% de las ciudades ya están enfrentando los impactos del cambio climático, y casi todas se encuentran en riesgo. Las ciudades producen ¾ de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y consumen 2/3 de la energía. Para 2060, más mil millones de personas vivirán en zonas urbano-costeras de poca altitud, la mayoría en países en desarrollo. En 2005, se calculaba que las pérdidas anuales promedio por inundaciones alcanzaban los US$ 6 mil millones por año, pero esta suma podría aumentar a US$ 52 mil millones para 2050.

Estas cifras dan una idea de la vulnerabilidad de los centros urbanos al cambio climático. Pero las ciudades también pueden ser una fuerza transformadora para promover un crecimiento resiliente al clima. Pueden ser focos de innovación y progreso tecnológico. Muchas de éstas ya se han embarcado en la ruta para reducir sus emisiones GEI a través de la utilización de infraestructura más eficiente y moderna en los sectores de energía, transporte, residuos, agua y telecomunicaciones. Otras, anticipando los riesgos climáticos, han implementado medidas para enfrentar los eventos climáticos extremos y responder efectivamente a los desastres.

En el PNUD, hemos trabajado con las ciudades y sus autoridades locales para integrar la adaptación y mitigación al cambio climático, así como la gestión del riesgo de desastres, en soluciones urbanas alrededor del mundo.

En Kazajstán, apoyamos la modernización de los sistemas de calefacción y a mejorar la eficiencia energética de los edificios en centros urbanos a lo largo del país, con el objetivo de reducir el consumo de energía y las emisiones GEI, reduciendo los costos y mejorando vidas en el proceso.

En la Federación Rusa, contribuimos al diseño de un sistema sostenible de transporte urbano con múltiples beneficios, desde la seguridad a la movilidad, que permitió reducir la contaminación del aire y los impactos ambientales. Además, estrategias integradas de gestión del tráfico se han aprobado para las ciudades de Kazan y Kaliningrad.

En Honduras, trabajamos para incrementar la resiliencia a los riesgos vinculados al agua para las personas en condición de pobreza de Tegucigalpa y San Pedro Sula, dos de las áreas del país que corren mayor riesgo de inseguridad hídrica y desastres de origen natural.

En India, ayudamos a preparar planes para la gestión del riesgo de desastres, a fortalecer los reglamentos vinculados a edificaciones y realizamos evaluaciones de vulnerabilidad ante riesgos. También promovimos el uso de herramientas y tecnologías de la información para guiar a la administración de las ciudades  en la preparación y respuesta ante desastres.

En muchos otros países, como Bosnia y Herzegovina, Bangladesh, Jordania, Etiopía, Moldova, Paragüay, Tailandia, las Islas Maldivas, Bielorrusia y Malasia, ayudamos a integrar prácticas sostenibles de energía, gestión de residuos, transporte y movilidad en las soluciones urbanas.

El momento también es preciso a nivel político, con coaliciones como el Pacto Global de Alcaldes sobre Clima y Energía, que está discutiendo acuerdos que involucran a más de 7,100 ciudades y representan a más de 600 millones de personas. El número de ciudades que reportan sobre sus acciones climáticas ha aumentado en 70% desde que el Acuerdo de París se aprobó el año pasado.

Esta semana, los Estados Miembros de la ONU se reunirán en Quito, Ecuador, en la Conferencia de Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, Habitat III, para adoptar la Nueva Agenda Urbana. Un par de semanas después, se encontrarán nuevamente en la Vigésimo Segunda Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP22) en Marrakesh, donde discutirán la implementación del Acuerdo de París. Los motores detrás de estas dos transformadoras agendas son las ciudades del mundo, donde un nuevo impulso para la acción climática está por iniciar.

Fuente: Bahareh Seyedi, Especialista de Política – Cambio Climático, Energía y Gestión del Riesgo de Desastres, PNUD

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