Finaliza la expedición Malaspina

La expedición Malaspina fue una campaña oceanográfica liderada por España con una veintena de países implicados en la que se recogieron más de 120.000 muestras de agua, aire y gases para estudiar la biodiversidad y el cambio climático en 2011.

A lo largo de los últimos años ha ido revelando importantes resultados, como la existencia de una decena de miles de toneladas de peces en el fondo del océano y se prevé que los resultados de la expedición den que hablar durante décadas.

En un congreso que tiene lugar estos días en la Residencia de Investigadores del CSIC en Barcelona, los investigadores han demostrado que existen cinco grandes acumulaciones de residuos plásticos en el océano abierto, a partir de las muestras recogidas a bordo.

Estas acumulaciones coinciden con los cinco grandes giros de circulación de agua superficial oceánica. Según estos resultados, el problema de la contaminación por residuos plásticos tiene carácter planetario.

“Solo una expedición global como Malaspina podía obtener estos resultados y evaluar la abundancia global de contaminación por plásticos”, ha manifestado el investigador del CSIC y coordinador de la expedición Malaspina, Carlos Duarte.

Lugares remotos del océano contaminados

Los resultados de Malaspina han revelado, asimismo, que la entrada de contaminantes procedentes de la atmósfera no solo afecta a las zonas costeras, sino que se produce también en las zonas más remotas del planeta y ya ha empezado a afectar al ecosistema oceánico.

“Hemos observado que los contaminantes entran directamente al océano a través de la atmósfera, llegando a las zonas más remotas del planeta, con aportes que ya están afectando al ecosistema oceánico”, explica el investigador del CSIC y coordinador de la expedición Malaspina Carlos Duarte.

La expedición ha generado por primera vez una base de datos que recoge los niveles de contaminantes orgánicos en todos los océanos. Los investigadores han logrado determinar cómo se distribuyen globalmente las dioxinas, compuestos químicos generados durante la combustión de residuos orgánicos.

“Las concentraciones son mayores cerca de los continentes que en las zonas centrales de los océanos, una circunstancia que se explica por los procesos de degradación durante el transporte, ya que se depositan al océano directamente desde la atmósfera”, explica Jordi Dachs, investigador del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, que también confirma que estos contaminantes han comenzado a afectar al fitoplancton y zooplancton.

Base de datos de un tipo de hidrocarburos

Por otra parte, durante el proyecto se ha generado la mayor base de datos de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) en el océano. Los PAHs se encuentran como parte de los combustibles fósiles y también se generan durante la combustión de petróleo y carbón.

“Hemos hallado que las concentraciones de PAH son mayores cerca de los continentes que en las regiones oceánicas centrales y que se produce una entrada difusa de PAH por deposición atmosférica. Esta entrada es mayor que la llegada de vertidos de petróleo al océano y se produce en todos los océanos, aunque su impacto todavía lo desconocemos”, asegura Dachs.

El genoma del océano profundo

“La expedición Malaspina ha supuesto un salto adelante en la comprensión del ecosistema del océano global, particularmente de las aguas situadas por debajo de la capa expuesta a la luz solar, donde hemos descubierto una biomasa de peces hasta 10 veces mayor de la que se pensaba”, señala Duarte.

Los investigadores ya han comenzado a secuenciar el genoma del océano profundo global empleando más de 2.000 muestras de microorganismos recogidas en el Atlántico, el Índico y el Pacífico durante la expedición.

Esta colección de genómica microbiana marina, la primera del mundo a escala global, aportará nuevas claves sobre un reservorio de biodiversidad aún por explorar, ya que podría suponer el hallazgo de decenas de millones de genes nuevos en los próximos años.

Los trabajos de secuenciación, enmarcados en el proyecto Malaspinomics, se centran en los virus, bacterias y protistas que pueblan el océano hasta los 4.000 metros de profundidad.

Resultados preliminares de Malaspinomics revelan una cantidad ingente de especies desconocidas de microorganismos en el océano profundo. En concreto, el 60% de las especies bacterianas del océano profundo detectadas mediante técnicas de secuenciación masiva son desconocidas.

El coordinador del proyecto, que tuvo una financiación total de unos seis millones de euros, ha asegurado en Barcelona que Malaspina ha marcado “un antes y un después por los avances científicos”, ha conseguido “romper las fronteras y recelos tradicionales entre grupos científicos”.

“La oceanografía española nunca había liderado un proyecto con una dimensión internacional de este calibre, con más de 18 países implicados”, ha concluido.

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Fuente: www.rtve.es

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