¿Conoces el turismo naranja?

El turismo naranja, es aquel turismo que se vincula al sector cultural y creativo.  En muchos casos también se relaciona este turismo slow tourism o turismo slow, englobándose dentro del movimiento slow.

La web Hosteltur, define turismo naranja como “un turismo sostenible y generador de desarrollo cultural, económico y social a partir de la gestión turística responsable del patrimonio cultural, la producción artística y las industrias culturales y creativas.”

El turismo naranja se basa en los principios de la economía naranja. En octubre de 2013, Pedro Felipe Buitrago e Iván Duque Márquez presentaron el manual “La economía naranja: una oportunidad infinita” editado por el Banco Interamericano de Desarrollo. En TYS Magazine ya os hemos hablado  sobre ello, cuando hemos abordado las ciudades creativas, muy vinculadas a la economía creativa.

Este turismo va mucho más allá del turismo cultural, ya que busca sumergirse en primera persona en las actividades culturales, y no solo ser un mero espectador. Ya no sólo se viaja hacia un destino, cada vez se viaja mas para “hacer algo” en un destino. En los últimos años los turistas buscan la autenticidad, por tanto se desarrollan nuevas formas de viajar, adaptarse y experimentar. Para logras esta autenticidad, los visitantes buscan sentirse menos turistas y más locales. Aunque se parece mucho al conocido turismo cultural y en cierto modo se solapa, esta rama se centra más en la creación y la actividad artística del lugar, además del desarrollo personal del individuo a través de tareas auténticas y sostenibles.


Su carácter desestacional ayuda a extender la actividad turística durante todo el año y la deslocalización geográfica hace que se distribuya mejor el turismo, por lo que podría considerarse una herramienta para luchar contra los problemas derivados de la masificación de viajeros. Este tipo de turismo no tiene estaciones ni preferencias de climas, permite a muchos destinos desarrollar su actividad turística durante todo el año.

Una de las ventajas de este turismo  es la diversificación de la oferta del destino, ya que se pueden combinar distintas actividades desde la gastronomía, artesanía, o experiencias agrícolas como la ecoganadería.

Algunos ejemplos de turismo creativo o naranja puede ser desde el tallado de frutas promovido  por creative Tourism Thailand, o talleres artísticos o de oficios tradicionales que se realizan en España.

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