Buenas prácticas en cartografía participativa

Os traemos un manual de buenas prácticas en cartografía participativa desarrollado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza rural en los países en desarrollo.

Los últimos 20 años han sido testigos de una verdadera explosión de iniciativas de cartografía participativa en todo el mundo, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. En su sentido más general, la cartografía participativa es la creación de mapas por comunidades locales, a menudo con la participación de organizaciones que les prestan apoyo, entre ellas autoridades
públicas (de distintos niveles), ONG, universidades y otros agentes que se dedican al desarrollo y planificación relacionada con la tierra. El FIDA apoya muchos proyectos en los que se usan  procesos e instrumentos de cartografía participativa para ayudar en el proceso de adopción de decisiones sobre los recursos, varios de los cuales se utilizaron en este análisis.

Los mapas participativos proporcionan una valiosa representación visual de lo que una comunidad considera que es su lugar y de sus características distintivas. Abarcan descripciones de los rasgos físicos naturales, de los recursos y de los rasgos socioculturales conocidos por la comunidad. La cartografía participativa es multidisciplinar. Lo que la distingue radicalmente de la  cartografía y de la elaboración tradicional de mapas es el proceso mediante el cual se crean los mapas y los usos a que se destinan posteriormente.
La cartografía participativa se centra en aportar las competencias técnicas y los conocimientos especializados necesarios para que los miembros de la comunidad creen sus propios mapas, se represente el saber espacial de dichos miembros y se garantice que los mismos determinen la propiedad de los mapas y cómo y a quién comunicar la información que éstos proporcionan. El proceso de cartografía participativa puede influir en la dinámica interna de una comunidad ya que puede contribuir a cohesionar la comunidad, a estimular a sus miembros a intervenir en la adopción de decisiones sobre la tierra, sensibilizar en torno a los problemas apremiantes relacionados con la tierra y, en último término, contribuir al empoderamiento de las comunidades locales y de sus miembros.

Las finalidades generales y los objetivos específicos de las iniciativas de cartografía participativa varían considerablemente. Esta variación guarda relación directa con el uso final a que se destinen esos mapas, lo que a su vez depende del público que los verá y que adoptará decisiones sobre el contenido de éstos. Los mapas pueden hacerse exclusivamente para uso interno de la comunidad o, lo que es más corriente, se pueden utilizar para transmitir un saber acerca de las tierras locales a personas ajenas a la comunidad. Muchos ejemplos de proyectos del FIDA mencionados en el presente documento se centran en utilizar los mapas como mecanismo para facilitar la comunicación de información espacial de la comunidad a la dirección de un proyecto y a las autoridades públicas locales para mejorar la focalización de las intervenciones en favor del desarrollo.

Los mapas participativos desempeñan un papel importante de ayuda a los grupos marginados (entre ellos, indígenas, pastores y habitantes de los bosques) en la lucha por el reconocimiento jurídico de sus derechos consuetudinarios a tierras. Las ONG, desde las locales de pequeñas dimensiones a las grandes ONG internacionales, desempeñan a menudo un papel esencial como interlocutoras, instructoras, defensoras y facilitadoras en las iniciativas de cartografía comunitaria. Varios proyectos apoyados por la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra se centran en el papel de los mapas al servicio de actividades de promoción y defensa.

En la cartografía participativa se utiliza toda una serie de instrumentos, entre ellos instrumentos para recopilar datos normalmente asociados a iniciativas de aprendizaje y acción participativos. Se trata de la cartografía mental, la cartografía en el suelo, el trazado participativo de croquis, los mapas de transectos y la elaboración participativa de modelos tridimensionales. Recientemente,
en iniciativas de cartografía participativa se han empezado a emplear tecnologías de información geográfica más avanzadas técnicamente, esto es, sistemas mundiales de determinación de la  posición (GPS), fotografías aéreas e imágenes por teledetección (obtenidas desde satélites), sistemas de información geográfica (SIG) y otras tecnologías digitales de base informática.

La amplia gama de instrumentos existentes hace que la cartografía participativa sea enormemente flexible y valiosa en las iniciativas de desarrollo. Ahora bien, esas iniciativas de la cartografía pueden ser ineficaces y causar confusión y conflictos si se llevan a cabo sin un conocimiento práctico de la cartografía, los procesos de desarrollo participativos y sin competencias de organización ni en materia de facilitación en el seno de las comunidades.
En este informe se examinarán los conocimientos existentes sobre la cartografía participativa y las últimas novedades en ese campo. Concretamente,
• en la sección 1 se definirán los rasgos principales de la cartografía participativa;
• en la sección 2 se analizarán las principales aplicaciones de la cartografía participativa;
• en la sección 3 se expondrán algunos instrumentos específicos que se utilizan en la cartografía participativa, dando a conocer sus ventajas e inconvenientes, y
• en la sección 4 se expondrán buenas prácticas y se analizará la importancia del proceso en las iniciativas de cartografía participativa.

Abrir  manual Buenas prácticas en cartografía participativa

Fuente: https://www.ifad.org/


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *